viernes, 19 de junio de 2026

El 47% de los talleres dice “no” a los ADAS: la brecha tecnológica que redefine la posventa

 

La evolución del automóvil avanza con paso firme, pero no todos los talleres están pudiendo acompañar ese ritmo. Casi la mitad del sector (47%) ha rechazado reparar sistemas ADAS por una razón clara: falta de herramientas específicas o de personal cualificado. Así lo revela el informe Automotive Aftermarket Pulse 2025 de Roland Berger, recogido por Faconauto, que pone cifras a un problema que ya se percibía en el día a día de muchos profesionales.

El dato no es menor. Evidencia una brecha entre la tecnología que incorporan los vehículos y la capacidad real del aftermarket para intervenir sobre ellos, en un momento en el que la complejidad técnica deja de ser una excepción para convertirse en norma.

Cuando una reparación sencilla deja de serlo

Los sistemas ADAS —responsables de funciones como el frenado automático, el mantenimiento de carril o el control de velocidad adaptativo— han transformado por completo el concepto de reparación. Lo que antes era una intervención mecánica relativamente simple ahora exige precisión electrónica y procesos de calibración avanzados.

Sustituir un parabrisas o reparar un paragolpes ya no es solo una cuestión de mano de obra y recambio. La presencia de sensores, cámaras y radares obliga a recalibrar el vehículo para garantizar que todos los sistemas de asistencia funcionen correctamente. Y ahí es donde surge el verdadero reto.

El cuello de botella: medios técnicos y talento especializado

El estudio, basado en 600 talleres y 6.000 consumidores en 13 mercados, confirma que el problema no es puntual, sino estructural. La falta de equipamiento específico y de profesionales formados está limitando la capacidad operativa del sector.

Esta situación tiene una consecuencia directa: trabajos que podrían representar una fuente de ingresos creciente se quedan fuera del taller. No por falta de demanda, sino por imposibilidad técnica de asumirlos con garantías.

Más tecnología, más responsabilidad

La complejidad no solo afecta al proceso, también eleva el nivel de exigencia. Una calibración incorrecta de un sistema ADAS puede comprometer funciones clave de seguridad, lo que convierte cada intervención en una operación de alta responsabilidad.

El margen de error es mínimo. Y eso obliga a los talleres a operar bajo estándares cada vez más estrictos, donde la formación continua y el uso de equipos adecuados dejan de ser una opción para convertirse en una obligación.

Invertir para no quedarse fuera

El informe apunta en una dirección clara: la adaptación tecnológica marcará la diferencia entre los talleres que crezcan y los que pierdan relevancia. Invertir en equipos de calibración, actualizar conocimientos técnicos y especializarse ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito básico.

Porque mientras una parte del sector todavía duda, otra ya está capitalizando la oportunidad. La reparación y calibración de sistemas avanzados se perfila como uno de los nichos de negocio más relevantes de la posventa en los próximos años.

Un cambio que va más allá de los ADAS

La irrupción de estos sistemas es solo una pieza más de una transformación mayor. Electrificación, conectividad y digitalización están redefiniendo el perfil del taller moderno, que deberá combinar conocimiento mecánico con capacidades tecnológicas avanzadas.

En este escenario, la inversión en talento y tecnología será el verdadero indicador de competitividad.

El nuevo estándar ya está aquí

El hecho de que un 47% de los talleres rechace trabajos relacionados con ADAS no solo refleja una dificultad actual, sino una advertencia clara sobre el futuro del sector.

La posventa ya no se mide solo en rapidez o coste, sino en capacidad técnica. Y en ese nuevo escenario, adaptarse no es una opción: es la única vía para seguir en el mercado.