La situación económica, el elevado precio de los vehículos y las dudas sobre las ayudas públicas están condicionando la renovación del parque automovilístico español. El 41% de los ciudadanos ha retrasado o descartado la compra de un coche debido al contexto actual, según las conclusiones del último Foro de Movilidad elaborado por Alphabet.
Los resultados muestran que una parte significativa de los consumidores evita asumir una inversión de esta magnitud mientras persistan las dudas sobre la evolución de la economía, el coste de la movilidad y las condiciones de acceso a los incentivos públicos.
El programa Auto+ sigue pendiente de concretarse
El estudio se publica en un momento especialmente relevante para la movilidad electrificada. El nuevo programa de ayudas Auto+, anunciado en diciembre de 2025, contará con una dotación de 400 millones de euros, pero sus bases definitivas todavía no se han publicado.
La demora genera incertidumbre entre los posibles compradores, pese a que las ayudas tendrán carácter retroactivo para los vehículos adquiridos desde el 1 de enero de 2026. Según estimaciones del sector, alrededor de 156 millones de euros ya estarían comprometidos por operaciones realizadas durante los primeros meses del año.
Fabricantes y concesionarios advierten, además, de que el presupuesto podría agotarse antes de que termine 2026 si continúa el actual ritmo de solicitudes. Ante esta situación, diferentes grupos automovilísticos han anunciado que adelantarán los incentivos a sus clientes mientras se completa la tramitación administrativa.
Las ayudas siguen siendo desconocidas para la mayoría
La falta de información representa otro de los principales obstáculos. El 68% de los conductores afirma no haber conocido el anterior Plan Moves III, un dato que refleja las dificultades para comunicar de forma efectiva la existencia, los requisitos y el funcionamiento de las subvenciones.
La complejidad percibida en los trámites, la incertidumbre sobre los plazos de cobro y las dudas acerca de la continuidad de los programas pueden reducir su capacidad para incentivar la compra. Por tanto, el impulso a la electrificación no depende únicamente de disponer de fondos, sino también de ofrecer información accesible, procedimientos sencillos y estabilidad regulatoria.
El precio limita la adopción del coche eléctrico
El coste continúa siendo la principal barrera para elegir un vehículo eléctrico. El 51% de los encuestados no pagaría ningún importe adicional por un modelo eléctrico frente a otro de combustión.
Por su parte, el 33% aceptaría un sobrecoste máximo de 5.000 euros, mientras que solo el 15% estaría dispuesto a superar esa cantidad. Además del precio, los conductores señalan la autonomía y la disponibilidad de puntos de recarga como factores que condicionan su decisión.
Estos resultados evidencian que la transición hacia la movilidad eléctrica requiere mejorar tanto la competitividad económica de los vehículos como la confianza en su utilización cotidiana.
La avería sigue impulsando la renovación
Las necesidades prácticas continúan teniendo más peso que la sostenibilidad o la innovación. La principal razón para cambiar de coche sigue siendo que el vehículo deje de funcionar o sufra una avería grave.
En este escenario, Alphabet identifica un interés creciente por alternativas como el renting. Esta fórmula permite disponer de un vehículo mediante una cuota periódica y facilita una mayor previsibilidad de los gastos, algo especialmente valorado en momentos de volatilidad económica y cambios regulatorios.
Como señala Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, la electrificación necesita ayudas, pero también confianza, información clara y estabilidad. Mientras el consumidor perciba sobrecostes, complejidad o falta de certezas, la decisión de renovar el vehículo continuará aplazándose.














