La transformación hacia una movilidad baja en carbono avanza con rapidez en Europa. Sin embargo, el sector español de la automoción advierte de que el éxito de esta transición dependerá no solo de la ambición regulatoria, sino de la capacidad real de adaptación de la industria. En este contexto, el director general de ANFAC, José López-Tafall, ha defendido la necesidad de un marco normativo que combine exigencia ambiental con equilibrio, previsibilidad y apoyo estructural.
Un marco regulatorio ambicioso… pero viable
Durante la jornada organizada por el Círculo ‘Neutral in Motion’ (NIM), celebrada en el Congreso de los Diputados, López-Tafall subrayó que la descarbonización debe ir acompañada de “predictibilidad, recursos —no solo presupuestarios— y tiempo” para que el sector pueda adaptarse a los nuevos retos tecnológicos y productivos.
El mensaje es claro: la regulación debe ser ambiciosa en objetivos climáticos, pero también realista en plazos y medios disponibles. La automoción española afronta una transformación estructural que afecta a procesos industriales, cadenas de suministro, formación profesional e inversiones millonarias en electrificación y digitalización.
Desde el Círculo NIM —que integra a ANFAC junto a otras asociaciones nacionales del sector— se insistió en que la transición no puede sostenerse únicamente sobre objetivos normativos. Sin infraestructura de recarga y sin un impulso decidido a la I+D+i, “no hay transición”, recalcaron los participantes.
Un sector estratégico para la economía española
La industria de la automoción no es un actor marginal en la economía nacional. Según se puso de relieve en el encuentro, el sector:
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Emplea al 9 % de la población activa en España.
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Representa casi el 10 % del Producto Interior Bruto (PIB).
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Desempeña un papel determinante en las exportaciones.
Estos datos evidencian que cualquier transformación normativa tiene un impacto directo sobre miles de empresas y millones de trabajadores. Para los representantes sectoriales, la descarbonización debe entenderse como “una oportunidad, no una amenaza”, siempre que se gestione con una estrategia coherente y sostenible.
Infraestructura de recarga: condición imprescindible
Uno de los ejes centrales del debate fue el despliegue de la infraestructura eléctrica. El director general de AEDIVE, Arturo Pérez de Lucia, destacó que España cuenta con “una red muy desarrollada pese a las dificultades”, aunque reconoció que persisten obstáculos relevantes.
Entre las principales barreras señaló:
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Trámites administrativos complejos.
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Retrasos en permisos y autorizaciones.
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Lo que definió como una “hemorragia regulatoria”, derivada de cambios normativos frecuentes.
Pérez de Lucia subrayó además la necesidad de reforzar la carga en corriente alterna, considerada “absolutamente necesaria” para garantizar una red equilibrada y funcional, especialmente en entornos urbanos y residenciales.
El sector reclama, por tanto, la generalización de los puntos de recarga, el despliegue de estaciones ultrarrápidas en corredores estratégicos y una planificación coordinada entre administraciones y operadores privados.
Innovación y fiscalidad: claves para mantener la competitividad
La transición no se limita a la electrificación. Implica también conectividad, digitalización y desarrollo de nuevas tecnologías. En este sentido, el director general de Sernauto, José Portilla, recordó que España ha sido un “caso de éxito” gracias al acompañamiento del sector de componentes a los fabricantes.
Ese liderazgo se ha sustentado en:
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Inversión sostenida en I+D+i.
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Adaptación progresiva a la electrificación.
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Desarrollo de soluciones tecnológicas competitivas a escala internacional.
Para mantener esa posición, Portilla apeló a reforzar las deducciones fiscales a la I+D+i y a revisar su tratamiento tributario. Según señaló, uno de los factores que explican la buena percepción internacional de los componentes españoles es precisamente su capacidad innovadora.
El mensaje compartido por los participantes es que la innovación necesita apoyo público y privado, y que sin un entorno fiscal adecuado será difícil sostener el ritmo de inversión requerido por la nueva movilidad.
Un enfoque tecnológicamente abierto
Otro de los aspectos defendidos en la jornada fue la conveniencia de mantener un enfoque tecnológicamente abierto. Además del vehículo eléctrico, el sector considera necesario impulsar:
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Combustibles alternativos.
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Soluciones híbridas avanzadas.
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Nuevas tecnologías de eficiencia energética.
El objetivo es garantizar que la transición sea inclusiva y adaptada a las distintas realidades industriales y territoriales.
Estrategia, capacitación y tiempo
Desde la Feneval, su presidente Juan Luis Barahona incidió en que la transición debe ir acompañada de una estrategia clara y de la capacitación de los trabajadores. La transformación tecnológica exige nuevos perfiles profesionales y actualización constante de competencias.
En este sentido, el sector advierte de que no basta con fijar metas de descarbonización. Es necesario:
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Planificar inversiones.
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Garantizar estabilidad normativa.
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Facilitar financiación.
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Impulsar formación especializada.
Un consenso: transición sí, pero con equilibrio
La conclusión del encuentro es compartida por fabricantes, proveedores y operadores: la transición hacia la nueva movilidad es irreversible y representa una oportunidad estratégica para España. Sin embargo, su éxito dependerá de un marco regulatorio que combine ambición climática con realismo industrial.
La automoción española pide, en definitiva, equilibrio, recursos y tiempo para afrontar una transformación histórica sin poner en riesgo su competitividad ni su aportación al empleo y al crecimiento económico.
El reto no es menor: se trata de compatibilizar liderazgo ambiental con fortaleza industrial. Y para ello, el sector reclama reglas claras, estabilidad y una apuesta decidida por la infraestructura y la innovación.














