El incumplimiento de la Inspección Técnica de Vehículos continúa siendo uno de los principales retos para la seguridad vial en España. Tres de cada diez vehículos obligados a pasar la ITV no realizaron la inspección durante 2025, según los datos del Ministerio de Industria y Turismo y de la Dirección General de Tráfico analizados por la Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la ITV (AECA-ITV).
La organización advierte de que el nivel de absentismo se mantiene por encima del 30% y ha aumentado un 11% desde 2017. Esta situación resulta especialmente preocupante en un país cuyo parque automovilístico continúa envejeciendo, ya que los vehículos más antiguos suelen presentar un mayor riesgo de averías y deficiencias técnicas.
Retrasar la inspección eleva el riesgo de defectos graves
Los datos muestran una relación directa entre el tiempo transcurrido desde la caducidad de la ITV y el estado técnico del vehículo. Los automóviles que acuden a la inspección con un retraso de entre seis y doce meses presentan un 51% más de defectos graves o muy graves que aquellos que cumplen el plazo establecido.
Cuando la demora supera los doce meses, el riesgo de detectar este tipo de deficiencias aumenta un 65%. Se trata de fallos que pueden afectar a elementos esenciales como los frenos, los neumáticos, la suspensión, el alumbrado o los sistemas encargados de limitar las emisiones contaminantes.
También existe una estrecha relación entre el retraso y la edad del vehículo. Los automóviles que se presentan en una estación con la ITV caducada desde hace más de un año tienen una antigüedad media de 19,3 años, más de cuatro años por encima de la correspondiente a los vehículos que realizan la revisión dentro del plazo.
“Es especialmente preocupante que, en un parque automovilístico cada vez más envejecido, siga existiendo un nivel de incumplimiento tan elevado”, señaló Guillermo Magaz, director gerente de AECA-ITV. El responsable recordó que la inspección permite prevenir y detectar fallos capaces de comprometer la seguridad vial y aumentar el impacto ambiental del tráfico.
Más vehículos sin ITV en accidentes mortales
El informe también alerta del incremento de vehículos con más de diez años y sin la ITV en vigor implicados en siniestros viales con fallecidos. El crecimiento se observa en todas las categorías analizadas respecto al periodo anterior a la pandemia.
El aumento más acusado corresponde a los camiones de más de 3.500 kilogramos, cuya presencia sin una inspección vigente en accidentes mortales se ha incrementado un 56%. Para AECA-ITV, esta evolución demuestra que el absentismo no debe considerarse únicamente un incumplimiento administrativo, sino un problema con consecuencias potenciales para todos los usuarios de la carretera.
Ocho de cada diez vehículos superan la revisión
Pese al elevado número de vehículos que no acuden a la inspección, el 81% de los que sí pasaron la ITV en 2025 obtuvo un resultado favorable. El dato evidencia que la mayoría de los automóviles revisados reúne las condiciones mínimas exigidas para circular.
Sin embargo, los vehículos rechazados presentan, de media, dos defectos graves o muy graves, un indicador de posibles carencias en el mantenimiento preventivo.
El 75% de las deficiencias graves detectadas se concentra en cuatro áreas. Los fallos de alumbrado y señalización ocupan el primer lugar, con un 23% del total. Les siguen las emisiones contaminantes, con un 22%; los problemas en ruedas, neumáticos y suspensión, con un 20%; y los defectos en los frenos, que representan el 11,4%.
Una revisión que puede adelantarse sin perder vigencia
AECA-ITV recomienda realizar la inspección hasta un mes antes de la fecha de caducidad. Adelantar la cita dentro de ese periodo no modifica la fecha de referencia de la siguiente revisión, por lo que permite organizarla con tiempo sin reducir su duración.
Además de contribuir a detectar posibles fallos y reducir las emisiones, mantener la ITV en vigor evita sanciones económicas. Circular con la inspección caducada puede implicar una multa de 200 euros, mientras que utilizar un vehículo con resultado negativo puede elevar la sanción hasta los 500 euros, dependiendo del supuesto.
La inspección técnica constituye, por tanto, una herramienta preventiva fundamental. Cumplir los plazos no solo evita multas: también ayuda a mantener el vehículo en condiciones adecuadas, reducir el impacto ambiental y prevenir riesgos en las carreteras.





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