martes, 14 de julio de 2026

El gasto medio de las familias en mantenimiento del coche aumenta un 34% en cinco años

 

El gasto medio de las familias españolas en el mantenimiento y la reparación de sus vehículos ha aumentado un 34% entre 2021 y 2025. Así se desprende del análisis realizado por la Federación Española de Empresarios de Talleres de Automoción (CONEPA) a partir de los últimos datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

CONEPA, entidad de la que ASBOC es miembro, señala que los hogares españoles destinan actualmente más recursos que hace cinco años a conservar sus vehículos en condiciones adecuadas de funcionamiento y seguridad.

En concreto, el gasto medio anual en servicios de mantenimiento y reparación ha pasado de 563,46 euros en 2021 a 754,87 euros en 2025. Esto supone un incremento cercano al 34%, notablemente superior al registrado por el presupuesto familiar en su conjunto durante el mismo periodo.

El gasto en el taller crece más que el presupuesto familiar

La evolución adquiere mayor relevancia al compararla con el aumento general del gasto de los hogares.

En 2021, las familias españolas registraron un gasto medio total de 29.167 euros anuales, de los cuales 563,46 euros se destinaron a mantener o reparar el vehículo. En 2025, el presupuesto medio familiar ascendió a 35.100 euros, mientras que la cantidad dedicada al coche alcanzó los 754,87 euros.

Por tanto, mientras que el gasto total de los hogares aumentó un 20,3%, la inversión destinada a llevar el coche a punto avanzó aproximadamente un 34%.

Esta diferencia muestra que el mantenimiento del vehículo ha ganado importancia dentro de las decisiones económicas de las familias. No se trata únicamente de un incremento asociado a la evolución general de los precios, sino también de un mayor peso relativo de estos servicios en el presupuesto doméstico.

El mantenimiento representa ya el 2,15% del gasto anual

Los datos del INE también reflejan un cambio en la proporción que las familias dedican al taller.

En 2021, el mantenimiento y la reparación del automóvil representaban el 1,93% del gasto medio anual de los hogares. Cuatro años después, este porcentaje se sitúa en el 2,15%.

Aunque pueda parecer una variación moderada, el aumento resulta significativo al aplicarse al conjunto de hogares españoles. Además, confirma que el cuidado del vehículo ocupa una posición cada vez más relevante dentro de los gastos relacionados con la movilidad.

Este crecimiento debe analizarse en un contexto marcado por el envejecimiento del parque automovilístico, la mayor complejidad tecnológica de los vehículos y la necesidad de conservar durante más tiempo los coches que ya forman parte de las economías familiares.

Seguridad, consumo y emisiones: las razones para cuidar el vehículo

Desde CONEPA consideran que esta evolución refleja una mayor concienciación entre los conductores sobre la importancia de mantener el coche en buen estado.

Un mantenimiento adecuado permite detectar desgastes o averías antes de que se conviertan en problemas más graves, además de contribuir a una conducción más segura. Elementos como los neumáticos, los frenos, la dirección, la suspensión, los líquidos o los sistemas de iluminación requieren revisiones periódicas para garantizar su correcto funcionamiento.

Asimismo, un vehículo bien mantenido puede ayudar a reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. Circular con una presión incorrecta en los neumáticos, filtros en mal estado o problemas en el sistema de inyección puede aumentar el esfuerzo del motor y, en consecuencia, el gasto energético.

Ana Ávila, directora corporativa de CONEPA, destaca que el incremento de la inversión familiar pone de manifiesto que cada vez más hogares comprenden la importancia de cuidar sus vehículos para circular con seguridad. También subraya la labor de asesoramiento que desarrollan los profesionales del taller, especialmente antes de los grandes desplazamientos vacacionales.

El mantenimiento preventivo continúa siendo una asignatura pendiente

A pesar del crecimiento del gasto, CONEPA considera que todavía es necesario reforzar la cultura del mantenimiento preventivo.

Acudir al taller únicamente cuando aparece una avería puede elevar el coste final de la reparación y aumentar el riesgo de que el vehículo sufra una incidencia durante la circulación. Por el contrario, respetar los intervalos de revisión recomendados facilita la detección temprana de fallos y puede prolongar la vida útil de numerosos componentes.

La federación reclama a las administraciones públicas el desarrollo de campañas de concienciación sobre la importancia del mantenimiento y la puesta en marcha de ayudas que faciliten a las familias conservar sus vehículos en condiciones adecuadas.

Una inversión que condiciona la movilidad de las familias

Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares muestran que llevar el coche a punto supone un esfuerzo económico cada vez mayor. Sin embargo, este gasto también debe entenderse como una inversión vinculada a la seguridad vial, la eficiencia y la conservación del vehículo.

Entre 2021 y 2025, las familias han incrementado en más de 191 euros su gasto medio anual en mantenimiento y reparación del automóvil. La cifra confirma que el taller gana peso dentro del presupuesto doméstico y refuerza la necesidad de promover revisiones periódicas que ayuden a evitar averías, reducir costes futuros y garantizar una movilidad más segura.

España acelera hacia una nueva movilidad: el renting y los vehículos electrificados impulsan el mercado en 2026

El mercado automovilístico español ha comenzado 2026 con una tendencia claramente positiva. Las matriculaciones crecen, las tecnologías electrificadas siguen ganando presencia y el renting continúa consolidándose como una de las fórmulas más utilizadas para acceder a un vehículo nuevo. Todo ello sucede en un momento de transformación para el sector, marcado por la renovación del parque móvil, el aumento del coste de los combustibles y la adaptación a nuevas políticas de movilidad sostenible.

Los últimos datos de ANFAC y el análisis realizado por Autovista24 muestran que España mantiene un comportamiento especialmente sólido dentro del contexto europeo. Mientras otros grandes mercados avanzan con mayor moderación, el mercado español continúa creciendo y refuerza su papel como uno de los más dinámicos del continente.

Un inicio de año con cifras positivas

Durante marzo de 2026 se matricularon en España 130.340 turismos nuevos, lo que representa un crecimiento del 11,7% respecto al mismo mes del año anterior. El dato confirma la buena evolución registrada desde comienzos de año y sitúa al mercado español en niveles superiores incluso a los de 2019, antes de la pandemia.

En el acumulado del primer trimestre, las matriculaciones alcanzaron las 300.513 unidades, con una subida del 7,6%.

Más allá de los porcentajes, el comportamiento del mercado refleja un cambio de contexto. Muchos conductores están comenzando a sustituir vehículos antiguos por modelos más eficientes, mientras empresas y particulares buscan fórmulas de movilidad más flexibles y adaptadas a las nuevas necesidades urbanas.

Además, el crecimiento llega en un momento de cierta incertidumbre en torno a los incentivos públicos para la compra de vehículos electrificados, lo que hace todavía más relevante la respuesta positiva del mercado.

El renting gana peso en la forma de entender el automóvil

En paralelo al crecimiento de las matriculaciones, el renting continúa reforzando su presencia en España. Lo que hace unos años estaba asociado principalmente a flotas corporativas se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual también entre particulares.

La razón es sencilla: muchos usuarios ya no buscan únicamente comprar un coche, sino acceder a una solución de movilidad más flexible, con costes previsibles y menor preocupación por el mantenimiento o la depreciación del vehículo.

En un contexto de transición tecnológica, donde conviven motores térmicos, híbridos y eléctricos, el renting permite adaptarse con mayor facilidad a los cambios del mercado. También facilita el acceso a modelos más eficientes sin asumir el compromiso de una compra a largo plazo.

Por eso, el crecimiento del renting está estrechamente ligado al avance de la electrificación y a la renovación progresiva del parque automovilístico español.

Los vehículos eléctricos mantienen el ritmo

Uno de los aspectos más destacados del inicio de 2026 es el comportamiento del vehículo eléctrico puro. A pesar de la transición entre planes de ayudas, el interés de los compradores no se ha detenido.

En marzo se matricularon 11.861 vehículos 100% eléctricos, un 46,4% más que en el mismo mes de 2025. La cuota de mercado de esta tecnología alcanzó el 9,1%.

El anterior programa MOVES III finalizó a finales de 2025 y será sustituido por el nuevo programa Auto+, incluido dentro del Plan Auto 2030. Aunque el Gobierno ya ha anunciado una dotación de 400 millones de euros, la puesta en marcha definitiva del sistema todavía está pendiente.

Aun así, muchos compradores continúan apostando por el vehículo eléctrico confiando en la aplicación retroactiva de las ayudas. Esa continuidad en la demanda demuestra que el mercado comienza a mostrar una madurez mayor que en años anteriores.

En el conjunto del primer trimestre, las entregas de eléctricos crecieron un 41,6%, con 27.273 unidades matriculadas.

Los híbridos enchufables encuentran su espacio

Si hay una tecnología que está ganando protagonismo rápidamente en España, esa es la híbrida enchufable.

Los modelos PHEV registraron en marzo 14.859 matriculaciones, un crecimiento del 77,5% respecto al año anterior. La cifra refleja cómo muchos conductores ven en esta tecnología una solución equilibrada entre electrificación y autonomía tradicional.

Los híbridos enchufables permiten realizar trayectos urbanos en modo eléctrico y mantener la flexibilidad de un motor de combustión para viajes largos. Esa combinación continúa resultando atractiva para conductores que todavía no quieren depender exclusivamente de la infraestructura de recarga.

En los tres primeros meses del año, esta tecnología acumula ya 35.693 unidades matriculadas, con una cuota de mercado cercana al 12%.

Los híbridos convencionales siguen liderando

Mientras eléctricos e híbridos enchufables aumentan su presencia, los híbridos convencionales continúan siendo la opción más elegida por los conductores españoles.

Durante marzo se entregaron 61.938 vehículos híbridos, un crecimiento del 26,2%. Con ello, esta tecnología alcanzó una cuota del 47,5% del mercado.

Su éxito responde a varios factores. Por un lado, ofrecen consumos reducidos y etiquetas medioambientales favorables. Por otro, no requieren cambios importantes en los hábitos de conducción ni depender de puntos de recarga.

Para muchos usuarios, especialmente en entornos urbanos e interurbanos, representan una transición cómoda hacia una movilidad más eficiente.

Los motores tradicionales pierden protagonismo

Frente al avance de las tecnologías electrificadas, los motores de gasolina y diésel continúan reduciendo su presencia en el mercado.

Las matriculaciones de vehículos de gasolina descendieron un 14,9% en marzo, mientras que el diésel cayó un 23,6%.

Aunque siguen teniendo peso en determinados segmentos y usos profesionales, la tendencia muestra una pérdida progresiva de protagonismo frente a opciones más eficientes y adaptadas a las nuevas exigencias medioambientales.

Actualmente, los motores térmicos representan menos de un tercio del mercado español.

El envejecimiento del parque impulsa la renovación

Detrás de esta transformación también existe una realidad evidente: España cuenta con uno de los parques automovilísticos más envejecidos de Europa.

La edad media de los vehículos en circulación ya alcanza los 14,6 años, una cifra que preocupa tanto por motivos medioambientales como económicos y de seguridad.

El incremento del precio de los combustibles está afectando especialmente a los vehículos más antiguos, que presentan consumos más elevados y mayores costes de mantenimiento.

Desde FACONAUTO advierten de que, si la situación energética se mantiene durante los próximos meses, los coches de más de diez años podrían generar un sobrecoste en combustible cercano a los 4.000 millones de euros.

En este contexto, la renovación del parque no solo se interpreta como una cuestión tecnológica, sino también como una necesidad ligada a la eficiencia y al uso diario del vehículo.

Una movilidad en plena transformación

La entrada en vigor de la nueva Ley de Movilidad Sostenible refuerza además el cambio de escenario que vive el sector. El objetivo pasa por avanzar hacia modelos de transporte menos contaminantes y más eficientes, pero también por facilitar una transición realista para conductores, empresas y ciudades.

España afronta así una etapa de transformación gradual, donde conviven distintas tecnologías y nuevas formas de acceso al automóvil. Y en medio de ese proceso, el renting, la electrificación y la renovación del parque móvil están marcando el ritmo de una movilidad que comienza a ser más flexible, eficiente y conectada con las necesidades reales de los conductores.

jueves, 9 de julio de 2026

El conductor español cambia de coche… y también de marca: así evoluciona la fidelidad en el automóvil

Durante décadas, muchas marcas de coches construyeron su reputación sobre una idea muy concreta: la fidelidad del conductor. Había familias que repetían fabricante generación tras generación y conductores que apenas se planteaban mirar más allá de su marca habitual. Sin embargo, esa relación está cambiando, especialmente en España.

El mercado español se ha convertido en el más abierto de Europa en cuanto a cambio de marca. Según el último informe Global Automotive Consumer Study de Deloittedos de cada tres conductores españoles consideran cambiar de fabricante cuando compren su próximo coche. No se trata únicamente de una cuestión de precio. Detrás de esta tendencia también aparecen factores como la evolución tecnológica, la electrificación, la digitalización del proceso de compra y una mayor comparación entre modelos.

El dato sitúa a España por delante de otros grandes mercados europeos como Italia o Reino Unido y refleja cómo está cambiando la forma de entender la movilidad.

Un mercado donde comparar se ha convertido en algo habitual

El mercado automovilístico español siempre ha destacado por su elevada competencia. A diferencia de otros países europeos, donde determinadas marcas mantienen un peso histórico muy marcado, en España la oferta está mucho más repartida.

Actualmente, ninguna marca domina claramente el mercado nacional. Esa diversidad ha acostumbrado al consumidor español a comparar constantemente precios, equipamientos, consumos, garantías y tecnologías antes de tomar una decisión.

En este contexto, el cambio de marca se percibe cada vez menos como una ruptura y más como una decisión práctica. Muchos conductores ya no buscan únicamente continuidad, sino un vehículo que encaje mejor con sus necesidades actuales.

El informe de Deloitte muestra que el 67% de los españoles estaría dispuesto a cambiar de marca en su próxima compra, una cifra superior a la de Italia (65%) y claramente por encima de la registrada en Alemania, donde el apego a los fabricantes nacionales sigue siendo mucho más fuerte.

En el caso alemán, solo un 44% de los conductores se plantea cambiar de fabricante. La tradición industrial del país y la presencia histórica de marcas locales continúan influyendo de forma importante en el comportamiento del consumidor.

La fidelidad tradicional pierde peso entre los conductores

Los hábitos de compra también reflejan este cambio de mentalidad. Según el estudio, solo el 28% de los conductores españoles repitió marca al comprar su último coche. En países como Francia o Alemania, las cifras superan el 45%.

En cambio, el 61% de los españoles afirma haber cambiado de fabricante en su adquisición más reciente, un porcentaje significativamente superior al de otros mercados europeos.

Esta evolución tiene varias explicaciones. Por un lado, la oferta de modelos es hoy mucho más amplia que hace apenas una década. Además, la llegada de nuevos fabricantes, especialmente asiáticos, está aumentando las opciones disponibles para el comprador.

A ello se suma otro factor importante: el automóvil atraviesa uno de los mayores procesos de transformación de su historia. La convivencia entre motores gasolina, diésel, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos está haciendo que muchos conductores reconsideren sus preferencias habituales.

Calidad, tecnología y precio: las prioridades del comprador español

Aunque el precio sigue siendo decisivo, el estudio refleja que el conductor español valora cada vez más otros aspectos relacionados con la experiencia de uso del vehículo.

Para los consumidores españoles, los factores más importantes al elegir coche son:

  • La calidad del vehículo (53%)
  • Las prestaciones y el comportamiento del modelo (40%)
  • El precio (37%)
  • El equipamiento tecnológico (35%)
  • La familiaridad con la marca (29%)

Los datos muestran que la tecnología ya forma parte central de la decisión de compra. Sistemas de conectividad, asistentes de conducción, eficiencia energética o ayudas a la seguridad tienen hoy un peso mucho mayor que hace algunos años.

Además, muchos compradores buscan vehículos versátiles, cómodos y adaptados a un uso diario cada vez más condicionado por las restricciones medioambientales y los desplazamientos urbanos.

El concesionario ya no es el único camino

Otro de los cambios que refleja el informe afecta directamente a la manera de comprar un coche. España lidera en Europa la predisposición a adquirir vehículos sin pasar necesariamente por un concesionario tradicional.

En concreto, el 54% de los conductores españoles se muestra dispuesto a realizar una compra directa, frente al 45% de Italia o el 37% de Francia.

La digitalización del sector ha cambiado parte del proceso comercial. Muchos usuarios comparan modelos online, consultan vídeos, leen opiniones y llegan al punto de venta con una decisión mucho más avanzada.

Sin embargo, eso no significa que el concesionario pierda relevancia. La prueba del vehículo, el asesoramiento personalizado o la confianza en el servicio posventa siguen siendo elementos muy valorados por muchos compradores.

Lo que sí está cambiando es el equilibrio entre el entorno físico y el digital dentro del proceso de compra.

El híbrido gana terreno como opción de equilibrio

En cuanto al tipo de motorización, el estudio confirma que el mercado español sigue moviéndose hacia soluciones intermedias.

Aunque el vehículo eléctrico continúa creciendo en notoriedad, solo un 8% de los españoles piensa actualmente en comprar un eléctrico puro como próximo coche.

La preferencia se reparte principalmente entre:

  • Vehículos híbridos: 32%
  • Modelos gasolina y diésel: 32%
  • Híbridos enchufables: 19%

El híbrido aparece para muchos conductores como una fórmula de transición razonable. Permite reducir consumos y emisiones sin depender completamente de la infraestructura de recarga, que todavía genera dudas en parte de los usuarios.

Vicente Segura explica que el interés por estas tecnologías responde a la búsqueda de un equilibrio entre coste, facilidad de uso y practicidad diaria.

Qué valoran quienes sí apuestan por el coche eléctrico

Entre los conductores interesados en un vehículo eléctrico, los principales motivos son económicos y medioambientales.

Las razones más mencionadas son:

  • El menor coste de uso frente a los combustibles tradicionales (38%)
  • La preocupación medioambiental (33%)
  • La experiencia de conducción (25%)
  • La futura prohibición europea de vender coches de combustión (25%)

Aun así, el estudio deja claro que el mercado español todavía se encuentra en una fase de transición. Muchos consumidores mantienen dudas relacionadas con la autonomía, el precio de compra o la disponibilidad de puntos de recarga.

Un consumidor más abierto y menos previsible

Más allá de los porcentajes, el informe refleja un cambio cultural en la relación entre conductor y automóvil. El comprador español se muestra hoy más flexible, más informado y más dispuesto a reconsiderar sus preferencias.

La fidelidad absoluta a una marca pierde fuerza frente a criterios más prácticos como el coste de uso, la tecnología disponible o la adaptación del vehículo a las nuevas necesidades de movilidad.

En un mercado donde la oferta no deja de crecer y las tecnologías evolucionan rápidamente, el conductor español parece haber dejado atrás muchas certezas tradicionales para priorizar algo mucho más simple: encontrar el coche que mejor encaje con su momento de vida actual.

lunes, 6 de julio de 2026

La industria europea del recambio entra en zona de riesgo: beneficios mínimos, pérdidas al alza y presión por la electrificación

La industria europea de proveedores de automoción afronta una etapa marcada por la incertidumbre económica, la transformación tecnológica y el aumento de la competencia internacional. El último estudio “Pulse Check” elaborado por CLEPA, la asociación que representa a los fabricantes europeos de componentes y recambios, refleja un escenario especialmente complejo para un sector que resulta fundamental tanto para la fabricación de vehículos como para la cadena de suministro de la posventa.

Los datos revelan una situación cada vez más delicada: el 75% de los proveedores europeos prevé cerrar 2026 con márgenes inferiores al 5%, mientras que uno de cada cuatro anticipa directamente pérdidas. Unas cifras que evidencian hasta qué punto la rentabilidad se está reduciendo en plena transición hacia la electrificación y la digitalización del automóvil.

Una transformación histórica que llega en el peor momento financiero

La automoción europea atraviesa uno de los mayores procesos de cambio de su historia reciente. El avance del vehículo eléctrico, la conectividad, el desarrollo del software embarcado y las exigencias regulatorias vinculadas a las emisiones están obligando a fabricantes y proveedores a acelerar inversiones multimillonarias.

Sin embargo, el problema para buena parte de la industria es que esa transformación tecnológica coincide con un fuerte deterioro económico. Según Benjamin Krieger, secretario general de CLEPA, la caída de la rentabilidad está alcanzando niveles que dificultan mantener inversiones sostenidas en innovación, producción y empleo.

La situación preocupa especialmente porque los proveedores representan una parte esencial del ecosistema industrial europeo. Son los encargados de desarrollar tecnologías, fabricar componentes y suministrar sistemas clave para los vehículos actuales y futuros. Cuando este tejido pierde capacidad financiera, toda la cadena de valor se resiente.

Más de 100.000 empleos perdidos en apenas dos años

El deterioro económico ya está teniendo consecuencias visibles sobre el empleo. CLEPA recuerda que el sector ha perdido más de 104.000 puestos de trabajo desde 2024, un ajuste que refleja la presión que soportan las compañías europeas.

La organización considera que la falta de estabilidad regulatoria y la lentitud política están agravando el problema. Muchas empresas necesitan tomar decisiones inmediatas sobre inversión, electrificación y capacidad industrial, pero lo hacen en un contexto de incertidumbre sobre ayudas, producción local y competitividad internacional.

Además, el sector denuncia que Europa corre el riesgo de impulsar una transición energética sin consolidar al mismo tiempo una estrategia industrial capaz de proteger su tejido productivo.

China gana terreno mientras Europa pierde capacidad industrial

Uno de los aspectos más relevantes del informe es el cambio de equilibrio global dentro de la industria del automóvil. CLEPA advierte de que China genera actualmente casi el doble de valor añadido que la Unión Europea en el sector de suministro de automoción, una diferencia que no deja de ampliarse.

Al mismo tiempo, la producción europea continúa reduciéndose, mientras los fabricantes asiáticos ganan presencia tanto en electrificación como en baterías, software y cadenas de suministro estratégicas.

Este escenario está obligando a muchas compañías europeas a replantear su actividad. El estudio detecta una clara concentración de inversiones en áreas consideradas prioritarias:

  • Electrificación
  • Software y digitalización
  • Sistemas inteligentes de movilidad
  • Tecnologías vinculadas a la reducción de emisiones

En paralelo, muchas empresas están abandonando líneas de negocio con márgenes demasiado bajos para sostenerse en el nuevo contexto industrial.

El 40% de los proveedores busca negocio fuera de la automoción

La presión económica está llevando a numerosas compañías a buscar nuevas vías de ingresos. Según el informe, el 40% de los proveedores europeos ya está diversificando operaciones fuera del sector del automóvil.

El objetivo es mantener actividad industrial, preservar empleo y reducir la dependencia de un mercado sometido a una enorme transformación tecnológica y comercial.

Esta diversificación puede incluir sectores como la energía, la ingeniería industrial avanzada, la movilidad urbana o la fabricación tecnológica. No obstante, CLEPA advierte de que este movimiento también puede acabar debilitando el peso industrial de la automoción europea si termina convirtiéndose en permanente.

La preocupación de la patronal no reside únicamente en la pérdida de negocio actual, sino en el riesgo de que Europa pierda progresivamente capacidad tecnológica y productiva frente a otros mercados.

Descarbonizar sin desindustrializar: el gran desafío europeo

El informe insiste en que la descarbonización y la competitividad industrial no deberían avanzar por caminos separados. CLEPA defiende los objetivos climáticos europeos, pero considera que la transición energética necesita ir acompañada de políticas capaces de proteger la producción local.

La asociación teme que acelerar la electrificación sin reforzar simultáneamente la industria europea termine desplazando inversiones, empleo y cadenas de suministro hacia otros continentes.

En este contexto, iniciativas recientes como la Ley de Aceleración Industrial son vistas como un primer paso positivo. Sin embargo, el sector reclama medidas más rápidas, claras y coordinadas para evitar que Europa pierda capacidad productiva mientras intenta liderar la movilidad sostenible.

Además, la organización pide a las instituciones europeas una mayor vigilancia sobre las relaciones comerciales y los mecanismos que podrían favorecer desequilibrios competitivos frente a fabricantes de terceros países.

Europa aún tiene margen para reaccionar

Pese al tono de preocupación, CLEPA considera que Europa todavía dispone de herramientas para revertir la situación. El continente mantiene una fuerte capacidad tecnológica, una amplia experiencia industrial y una red de proveedores altamente especializada.

La clave, según el sector, pasa ahora por construir un modelo capaz de equilibrar tres grandes objetivos:

  • Neutralidad climática
  • Competitividad industrial
  • Rentabilidad empresarial sostenible

Porque, tal y como advierten los proveedores europeos, la transición hacia la movilidad limpia no solo definirá qué coches circularán en el futuro, sino también qué regiones controlarán la innovación, el empleo y el valor económico de la automoción mundial.

martes, 30 de junio de 2026

España sobre ruedas… pero envejecidas: el mapa provincial que revela coches de más de 18 años

El parque automovilístico español continúa envejeciendo a un ritmo constante y preocupante. Lejos de ser un fenómeno puntual, se trata de una tendencia estructural que se arrastra desde hace más de dos décadas y que, en 2025, vuelve a confirmarse: la edad media de los turismos alcanza ya los 14,6 años, una décima más que el año anterior.

Detrás de esta cifra se esconde una realidad desigual, donde el lugar de residencia condiciona de forma directa la antigüedad del vehículo. Mientras algunos territorios avanzan tímidamente hacia la renovación, otros acumulan coches que superan ampliamente la mayoría de edad.

Un país a dos velocidades sobre el asfalto

El análisis por comunidades autónomas refleja un escenario claro: solo dos regiones han conseguido rejuvenecer su parque móvil. La Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana son las únicas que han reducido ligeramente la edad media de sus vehículos, en un contexto generalizado de envejecimiento.

En el extremo opuesto, territorios como Castilla y León, Galicia o Extremadura consolidan su posición entre los más envejecidos del país, acompañados por Ceuta y Melilla, que rozan ya los 18 años de media.

Esta divergencia dibuja un mapa en el que la modernización del parque no avanza al mismo ritmo en todo el territorio, generando una brecha cada vez más evidente entre regiones.

Provincias donde el tiempo parece haberse detenido

Si se afina aún más el análisis, la fotografía provincial resulta todavía más contundente. Hay territorios donde la edad media de los vehículos supera los 18 años, una cifra que pone en cuestión tanto la seguridad como la eficiencia del parque.

Melilla encabeza esta clasificación con 18,5 años, seguida de cerca por Ourense (18,2) y Zamora (18). Provincias como León o Palencia tampoco se quedan atrás, con medias que rondan los 17,5 años.

Estos datos no solo reflejan una menor renovación del parque, sino también las dificultades estructurales que enfrentan determinados territorios para acceder a vehículos más modernos.

El efecto Madrid: una media nacional “maquillada”

En este contexto, la Comunidad de Madrid desempeña un papel determinante. Su elevado volumen de vehículos, junto con el peso de las flotas corporativas y de renting, contribuye a reducir la media nacional.

Sin este efecto tractor, la fotografía global del parque automovilístico español sería aún más envejecida. De hecho, solo un reducido número de provincias logra situarse por debajo de la media nacional, lo que evidencia hasta qué punto el problema está extendido.

Más que antigüedad: un desafío para la seguridad y la sostenibilidad

El envejecimiento del parque no es una cuestión meramente estadística. Tiene implicaciones directas en aspectos clave para el conjunto de la sociedad.

Vehículos más antiguos implican menor dotación tecnológica en seguridad, mayor probabilidad de averías y niveles de emisiones más elevados. A ello se suma una dificultad creciente para adaptarse a las nuevas exigencias medioambientales y normativas, especialmente en entornos urbanos.

La evolución histórica refuerza esta preocupación. En 2002, la edad media de los turismos en España era de 7,6 años. Hoy, prácticamente se ha duplicado.

Iniciativas dispersas frente a un problema estructural

En los últimos años, varias comunidades autónomas han puesto en marcha planes de renovación o incentivos para retirar los vehículos más antiguos. Sin embargo, el impacto de estas medidas todavía no se refleja con claridad en los datos actuales, lo que indica que su alcance es limitado o que requieren más tiempo para consolidarse.

La falta de una estrategia coordinada a nivel nacional sigue siendo uno de los principales obstáculos para revertir esta tendencia.

La renovación pendiente del parque español

El sector coincide en un diagnóstico común: España necesita acelerar la renovación de su parque automovilístico. No solo para avanzar en descarbonización, sino también para mejorar la seguridad vial y garantizar un acceso más equitativo a una movilidad eficiente.

La activación de un plan nacional, alineado con las iniciativas autonómicas, se perfila como una herramienta clave para corregir las desigualdades territoriales y dar respuesta a un problema que no deja de crecer.

Una brecha que va más allá del vehículo

El envejecimiento del parque automovilístico español es, en realidad, el reflejo de una brecha más amplia: económica, territorial y tecnológica. Con provincias que superan los 18 años de antigüedad media, la renovación del parque ya no es solo una cuestión industrial o ambiental, sino también social.

La carretera española sigue llena de coches… pero cada vez más antiguos. Y esa es una realidad que exige respuestas urgentes y estructurales.

jueves, 25 de junio de 2026

La industria del automóvil revisa sus planes eléctricos ante la caída de la demanda y los cambios regulatorios

 

La electrificación del automóvil, durante años presentada como un camino sin retorno, atraviesa ahora una fase de revisión estratégica. El giro no es menor: al menos una docena de fabricantes globales están ajustando sus planes eléctricos, según datos publicados por Financial Times.

La causa no responde a un único factor. Por un lado, la demanda de vehículos de combustión se mantiene más sólida de lo esperado. Por otro, el contexto regulatorio y económico —especialmente en Estados Unidos y Europa— ha perdido parte del impulso que sostenía la transición.

El resultado es un escenario más complejo, donde la electrificación avanza, pero ya no al ritmo previsto.

De los objetivos ambiciosos a las estrategias híbridas

Uno de los movimientos más significativos ha sido el de Honda, que ha decidido abandonar su objetivo de eliminar los motores de combustión en 2040. La marca japonesa, además, anticipa un impacto económico de hasta 16.000 millones de dólares en los próximos dos años tras revisar su estrategia.

No es un caso aislado. Grupos como Mercedes-Benz, Ford, Stellantis o Volvo Cars han moderado sus objetivos eléctricos, apostando por un enfoque más flexible.

En este nuevo equilibrio, los híbridos enchufables ganan protagonismo como solución intermedia: permiten reducir emisiones sin exigir al usuario un cambio radical en sus hábitos.

El lujo también redefine sus prioridades

El segmento premium, tradicionalmente asociado a la innovación, también está revisando sus planes. Rolls-Royce Motor Cars ha confirmado que seguirá produciendo modelos con motor de gasolina más allá de 2030, pese a haber sido pionera con su eléctrico Spectre.

Firmas como Bentley, Audi, Porsche o Lotus también han ajustado sus calendarios eléctricos.

Especialmente ilustrativo es el caso de Lamborghini, que ha transformado su futuro modelo Lanzador en un híbrido enchufable. La decisión responde a un argumento que trasciende lo técnico: la experiencia emocional sigue siendo clave en este tipo de vehículos.

La emoción frente a la electrificación total

En el segmento de altas prestaciones, el debate no gira únicamente en torno a la eficiencia o las emisiones. La identidad del producto —sonido, respuesta, sensaciones— continúa siendo determinante.

Así lo refleja Ferrari, que ha reducido a la mitad su objetivo de producción eléctrica para 2030, aunque mantiene el desarrollo de su primer modelo 100% eléctrico. Su consejero delegado, Benedetto Vigna, ha insistido en que la marca no renunciará a uno de sus principales atributos: el carácter de sus motores.

Menos incentivos, más incertidumbre

El entorno político también ha influido en este cambio de tendencia. En Estados Unidos, la administración de Donald Trump ha eliminado incentivos clave para la compra de eléctricos y ha reducido la inversión en infraestructura de recarga, además de suavizar los objetivos de emisiones.

En Europa, aunque la hoja de ruta hacia la descarbonización se mantiene, la flexibilización de ciertas exigencias regulatorias ha reducido la presión inmediata sobre los fabricantes.

Un coste millonario para recalibrar el futuro

El ajuste estratégico está teniendo un impacto económico notable. Según estimaciones del Financial Times, los cambios en los planes eléctricos han generado un coste de al menos 75.000 millones de dólares en el último año.

Cancelaciones de proyectos, retrasos en lanzamientos y rediseño de inversiones reflejan la complejidad de una transición que exige equilibrio entre innovación, rentabilidad y aceptación del mercado.

Más que un frenazo, una redefinición

Lejos de suponer un abandono, este repliegue apunta a una conclusión más matizada: la electrificación continúa, pero lo hace bajo un enfoque más pragmático y diversificado.

Los fabricantes están optando por convivir con múltiples tecnologías —combustión, híbridos y eléctricos— en función de la demanda, el marco regulatorio y la evolución del mercado.

lunes, 22 de junio de 2026

Mantenimiento del coche en verano: aceite, filtros, batería y frenos, claves según Reynasa Recambios

 

La llegada del verano activa uno de los momentos de mayor movilidad del año. Kilómetros, altas temperaturas y largos trayectos ponen a prueba la fiabilidad del vehículo. En este contexto, el mantenimiento preventivo deja de ser una opción para convertirse en un factor decisivo de seguridad y rendimiento.

Tras meses en los que muchos coches han tenido un uso irregular o incluso periodos prolongados de inactividad, acudir al taller antes de emprender un viaje largo es una práctica cada vez más necesaria. Así lo subraya Reynasa Recambios, partner de ASBOC, que identifica cuatro puntos críticos a revisar: aceite, filtros, batería y frenos.

Aceite y filtración: el equilibrio invisible del motor

El sistema de lubricación es el encargado de reducir la fricción interna del motor y preservar su integridad. Sin embargo, su eficacia no depende únicamente del estado del aceite, sino también de la capacidad del filtro para retener impurezas.

Cuando el filtro alcanza su nivel máximo de saturación, el sistema puede activar la válvula by-pass, permitiendo que el aceite circule sin filtrar. Este fenómeno, apenas perceptible para el conductor, puede comprometer seriamente la durabilidad del motor, incluso si el lubricante ha sido sustituido recientemente.

Por ello, respetar los intervalos de mantenimiento establecidos por el fabricante y sustituir conjuntamente aceite y filtro resulta esencial para garantizar un funcionamiento óptimo.

Batería: el impacto silencioso de las altas temperaturas

El verano no solo afecta al confort del conductor, también tiene consecuencias directas sobre los sistemas eléctricos del vehículo. La batería, especialmente sensible al calor, puede ver reducida su vida útil hasta en un 50% en condiciones extremas.

Este desgaste se acentúa en vehículos con un uso discontinuo o en aquellos equipados con tecnologías como el start-stop, que exigen un mayor rendimiento energético. A ello se suma la creciente carga electrónica de los vehículos actuales, que incrementa la demanda sobre este componente.

En este escenario, verificar el estado de la batería antes de iniciar un viaje largo es una medida preventiva clave para evitar fallos inesperados.

Frenos: desgaste progresivo, riesgo acumulado

El sistema de frenado es uno de los pilares de la seguridad activa del vehículo. Su desgaste, sin embargo, no siempre es evidente ni uniforme. Las pastillas delanteras, sometidas a mayor esfuerzo, tienden a deteriorarse aproximadamente el doble que las traseras, especialmente en entornos urbanos.

Aunque no existe una cifra exacta para su sustitución, la revisión periódica —en torno a los 20.000 kilómetros— permite anticipar problemas y mantener la eficacia del sistema.

Además, hay un aspecto técnico fundamental: la sustitución de discos y pastillas debe realizarse de forma conjunta y por ejes, garantizando así una frenada equilibrada y la estabilidad del vehículo en cualquier estación. 

Un mantenimiento que anticipa el verano

Más allá de cada componente, el mensaje es claro: la prevención es la mejor herramienta para evitar averías, reducir costes imprevistos y mejorar la seguridad en carretera.

El aumento de la complejidad tecnológica de los vehículos y las condiciones exigentes del verano hacen que una revisión completa en taller sea una decisión estratégica para cualquier conductor.

Reynasa, partner del taller en la puesta a punto del vehículo

En este contexto, Reynasa Recambios desempeña un papel relevante como proveedor de soluciones para el mantenimiento, ofreciendo productos de primeras marcas en lubricación, filtración, baterías y frenado.

Su condición de partner de ASBOC refuerza su compromiso con la calidad, la formación técnica y la profesionalización del sector, facilitando a los talleres los recursos necesarios para afrontar con garantías las campañas de verano.

Fiabilidad que empieza antes de salir

Preparar el coche antes del verano no responde únicamente a una recomendación técnica. Es una decisión que impacta directamente en la seguridad, la eficiencia y la tranquilidad del conductor.

Aceite, filtros, batería y frenos forman un conjunto interdependiente. Revisarlos a tiempo permite transformar un posible contratiempo en un viaje sin sobresaltos.

viernes, 19 de junio de 2026

El 47% de los talleres dice “no” a los ADAS: la brecha tecnológica que redefine la posventa

 

La evolución del automóvil avanza con paso firme, pero no todos los talleres están pudiendo acompañar ese ritmo. Casi la mitad del sector (47%) ha rechazado reparar sistemas ADAS por una razón clara: falta de herramientas específicas o de personal cualificado. Así lo revela el informe Automotive Aftermarket Pulse 2025 de Roland Berger, recogido por Faconauto, que pone cifras a un problema que ya se percibía en el día a día de muchos profesionales.

El dato no es menor. Evidencia una brecha entre la tecnología que incorporan los vehículos y la capacidad real del aftermarket para intervenir sobre ellos, en un momento en el que la complejidad técnica deja de ser una excepción para convertirse en norma.

Cuando una reparación sencilla deja de serlo

Los sistemas ADAS —responsables de funciones como el frenado automático, el mantenimiento de carril o el control de velocidad adaptativo— han transformado por completo el concepto de reparación. Lo que antes era una intervención mecánica relativamente simple ahora exige precisión electrónica y procesos de calibración avanzados.

Sustituir un parabrisas o reparar un paragolpes ya no es solo una cuestión de mano de obra y recambio. La presencia de sensores, cámaras y radares obliga a recalibrar el vehículo para garantizar que todos los sistemas de asistencia funcionen correctamente. Y ahí es donde surge el verdadero reto.

El cuello de botella: medios técnicos y talento especializado

El estudio, basado en 600 talleres y 6.000 consumidores en 13 mercados, confirma que el problema no es puntual, sino estructural. La falta de equipamiento específico y de profesionales formados está limitando la capacidad operativa del sector.

Esta situación tiene una consecuencia directa: trabajos que podrían representar una fuente de ingresos creciente se quedan fuera del taller. No por falta de demanda, sino por imposibilidad técnica de asumirlos con garantías.

Más tecnología, más responsabilidad

La complejidad no solo afecta al proceso, también eleva el nivel de exigencia. Una calibración incorrecta de un sistema ADAS puede comprometer funciones clave de seguridad, lo que convierte cada intervención en una operación de alta responsabilidad.

El margen de error es mínimo. Y eso obliga a los talleres a operar bajo estándares cada vez más estrictos, donde la formación continua y el uso de equipos adecuados dejan de ser una opción para convertirse en una obligación.

Invertir para no quedarse fuera

El informe apunta en una dirección clara: la adaptación tecnológica marcará la diferencia entre los talleres que crezcan y los que pierdan relevancia. Invertir en equipos de calibración, actualizar conocimientos técnicos y especializarse ya no es una ventaja competitiva, sino un requisito básico.

Porque mientras una parte del sector todavía duda, otra ya está capitalizando la oportunidad. La reparación y calibración de sistemas avanzados se perfila como uno de los nichos de negocio más relevantes de la posventa en los próximos años.

Un cambio que va más allá de los ADAS

La irrupción de estos sistemas es solo una pieza más de una transformación mayor. Electrificación, conectividad y digitalización están redefiniendo el perfil del taller moderno, que deberá combinar conocimiento mecánico con capacidades tecnológicas avanzadas.

En este escenario, la inversión en talento y tecnología será el verdadero indicador de competitividad.

El nuevo estándar ya está aquí

El hecho de que un 47% de los talleres rechace trabajos relacionados con ADAS no solo refleja una dificultad actual, sino una advertencia clara sobre el futuro del sector.

La posventa ya no se mide solo en rapidez o coste, sino en capacidad técnica. Y en ese nuevo escenario, adaptarse no es una opción: es la única vía para seguir en el mercado.