lunes, 9 de febrero de 2026

ACEA y CLEPA reclaman a la UE medidas urgentes para frenar la pérdida de competitividad de la automoción europea

La industria europea de automoción atraviesa un momento decisivo. En vísperas de nuevas decisiones estratégicas en Bruselas, la patronal de fabricantes ACEA y la asociación de proveedores CLEPA han lanzado una advertencia clara: sin un giro político inmediato, Europa corre el riesgo de acelerar su desindustrialización y perder competitividad frente a otras regiones.

A través de una carta firmada por el presidente de ACEA, Ola Källenius, y de varios posicionamientos públicos, ambas organizaciones plantean prioridades concretas para asegurar el futuro productivo del continente.

Tres prioridades críticas para asegurar el futuro industrial

1️⃣ Reforzar la resiliencia y reducir dependencias estratégicas

ACEA insiste en la necesidad de crear más valor añadido dentro de Europa y evitar la erosión de su base manufacturera. Para ello propone:

  • Aprobar con rapidez los acuerdos de libre comercio ya negociados, como los alcanzados con India y Mercosur.

  • Impulsar incentivos a la producción y a la inversión industrial.

  • Reducir los costes energéticos.

  • Simplificar y acelerar los permisos industriales.

  • Apoyar de forma predecible la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

El objetivo es claro: evitar la fuga de inversiones y fortalecer las cadenas de valor europeas en tecnologías clave.

2️⃣ Una descarbonización “de tres carriles” y tecnológicamente neutral

ACEA defiende un enfoque pragmático para turismos, furgonetas, autobuses y camiones. Reclama:

  • Objetivos ambiciosos pero flexibles.

  • Neutralidad tecnológica real.

  • Refuerzo de las exenciones de cumplimiento para 2030.

  • Aplicación anticipada de mecanismos que incentiven combustibles sostenibles.

  • Mayor flexibilidad para fabricantes de camiones en la generación de créditos de emisiones.

La organización considera que la propuesta actual de modificación del reglamento de CO₂ para turismos y furgonetas resulta insuficiente. Además, subraya que sin incentivos de demanda homogéneos en todos los Estados miembros, electricidad competitiva y una infraestructura de carga más rápida, los objetivos climáticos serán difíciles de alcanzar.

3️⃣ Revertir el declive productivo europeo

Europa sufre un estancamiento en la producción de vehículos. Entre las causas destacan:

  • El envejecimiento del parque móvil.

  • El aumento constante de requisitos regulatorios.

  • La creciente inviabilidad de fabricar vehículos compactos asequibles en la UE.

ACEA reclama acelerar la renovación de flotas y racionalizar normativas como la Euro 7 para vehículos pesados. También propone establecer “lotes regulatorios” alineados con los ciclos de desarrollo de producto, en lugar de introducir cambios normativos constantes que dificultan la planificación industrial.

Frenar el éxodo industrial: más de 100.000 empleos en riesgo

Desde CLEPA alertan de que los proveedores han anunciado más de 100.000 recortes de empleo desde 2024. Su secretario general, Benjamin Krieger, advierte de una “desventaja estructural” derivada de:

  • Altos costes energéticos.

  • Fragmentación regulatoria.

  • Competencia de regiones con menores costes laborales y menos exigencias normativas.

Un estudio de Roland Berger citado por CLEPA señala que hasta 350.000 empleos europeos podrían estar en riesgo hasta 2030 debido a competencia desleal, subsidios externos, exceso de capacidad y prácticas de dumping.

La competitividad europea, en cuestión

La industria propone un enfoque doble:

  1. Reformas estructurales: reducir burocracia, abaratar electricidad y profundizar el Mercado Único.

  2. Medidas temporales de protección: incentivar el contenido local y salvaguardar capacidades críticas mientras se implementan las reformas.

CLEPA considera que los instrumentos tradicionales de defensa comercial resultan lentos y complejos para ofrecer estabilidad inmediata.

¿Qué significa realmente “fabricado en Europa”?

Uno de los puntos clave gira en torno a la próxima Ley de Aceleración Industrial. Para que sea efectiva, según CLEPA, debe incluir una definición clara:

Un vehículo europeo debería incorporar al menos un 75 % de componentes europeos.

El estudio citado indica que más del 80 % de los componentes de los vehículos fabricados en la UE ya proceden de proveedores europeos, por lo que este umbral sería realista y no encarecería los precios.

Además, recuerdan que los proveedores representan aproximadamente el 75 % del valor añadido de un vehículo, por lo que centrar las políticas únicamente en el ensamblaje final podría acelerar la deslocalización de la I+D y la capacidad tecnológica.

La realidad del mercado frente a los objetivos climáticos

Los proveedores europeos invierten 30.000 millones de euros anuales en I+D, siendo actores clave de la transición ecológica. Sin embargo, advierten de una desconexión entre regulación y mercado.

El Estudio Global sobre Consumidores de Automoción 2026 de Deloitte muestra que:

  • Casi la mitad de los compradores en Alemania, Francia y Reino Unido siguen prefiriendo motores de combustión interna.

  • La preferencia por híbridos alcanza el 14 % en Alemania y el 23 % en Francia.

CLEPA reclama un marco de CO₂ abierto a todas las tecnologías y alineado con la demanda real.

De las promesas a la implementación

Tanto ACEA como CLEPA coinciden en un mensaje final: Europa no puede permitirse retrasar decisiones estratégicas.

La autonomía industrial y tecnológica del continente depende de:

  • Mantener capacidades manufactureras.

  • Preservar la innovación.

  • Garantizar empleo cualificado.

  • Reducir dependencias externas críticas.

En un contexto de competencia global creciente, la industria europea exige pasar de las declaraciones políticas a medidas concretas y aplicables. La ventana de oportunidad, advierten, se está estrechando.