martes, 4 de agosto de 2026

Reynasa Recambios explica cómo diagnosticar las averías más comunes del aire acondicionado del coche



Con la llegada de las altas temperaturas, el sistema de climatización del vehículo vuelve a convertirse en uno de los elementos más utilizados por los conductores. Sin embargo, cuando el aire acondicionado deja de enfriar correctamente, desprende malos olores o simplemente no entra en funcionamiento, es una señal de que algo no va bien. Identificar el origen de la avería cuanto antes permite evitar reparaciones más costosas y recuperar el confort y la seguridad durante la conducción.

Según la información técnica facilitada por Reynasa Recambios, partner de ASBOC, existen dos métodos fundamentales para diagnosticar averías en el sistema de aire acondicionado: el análisis de los síntomas que presenta el vehículo y la comprobación de las presiones del circuito mediante equipos específicos.

El mantenimiento, el primer paso antes del diagnóstico

Antes de buscar el origen de una avería, es imprescindible comprobar que el sistema ha recibido el mantenimiento adecuado. En muchas ocasiones, un rendimiento deficiente no está relacionado con un componente averiado, sino con la falta de revisiones periódicas.

Entre las operaciones recomendadas se encuentran la revisión del filtro deshidratador, la sustitución del filtro del habitáculo, la limpieza del evaporador y del condensador, así como la comprobación y el ajuste de la carga de refrigerante. Solo cuando estos aspectos están correctamente revisados y el problema persiste resulta aconsejable iniciar un diagnóstico más profundo.

Los síntomas que ayudan a localizar la avería

Uno de los procedimientos más utilizados en el taller consiste en interpretar los síntomas que presenta el sistema de climatización.

Cuando el aire acondicionado no llega a activarse, el primer paso es comprobar si existe suficiente refrigerante en el circuito. También conviene verificar el funcionamiento del interruptor de presión y revisar el estado del embrague del compresor, tanto en su parte electromecánica como mecánica. En determinados vehículos, incluso un nivel de combustible muy bajo o temperaturas exteriores extremadamente reducidas pueden impedir la activación del sistema.

Si el problema es un bajo rendimiento del aire acondicionado, la primera comprobación debe centrarse en el filtro del habitáculo. Un filtro saturado dificulta el paso del aire y reduce notablemente la eficacia de la climatización. Otras posibles causas incluyen una carga insuficiente de refrigerante, un evaporador deteriorado, una válvula de expansión bloqueada o un filtro deshidratador obstruido.

Los ruidos anómalos también aportan información valiosa. En estos casos es recomendable inspeccionar el ventilador del habitáculo, los actuadores, la correa de servicios y comprobar que el compresor gira correctamente sin generar sonidos anormales.

Por último, los malos olores suelen estar relacionados con un filtro del habitáculo en mal estado o con acumulaciones de humedad provocadas por obstrucciones en los desagües de la caja de aguas, favoreciendo la proliferación de bacterias y hongos en los conductos de ventilación.

La medición de presiones, un diagnóstico más preciso

El segundo método recomendado consiste en medir las presiones del circuito mediante una estación de carga y manómetros específicos. Para realizar la prueba correctamente, el técnico conecta el equipo a las tomas de servicio, mantiene el motor aproximadamente a 1.000 rpm, cierra puertas y ventanas y activa el climatizador a la temperatura mínima con el ventilador a la máxima velocidad.

La interpretación de los valores obtenidos permite localizar con bastante precisión el origen del problema. Una presión baja inferior a 1 bar suele indicar falta de refrigerante o una obstrucción en el circuito, por lo que será necesario recuperar el gas, realizar vacío y recargar la cantidad especificada por el fabricante.

Cuando las presiones de alta y baja se igualan alrededor de los 5 bares, el diagnóstico apunta habitualmente a un fallo del compresor o de su embrague electromecánico. Si la presión del lado de baja es correcta, entre 2,5 y 3,5 bares, pero la presión de alta resulta insuficiente, también puede existir un deterioro del compresor.

Por el contrario, una presión superior a 26 o 27 bares en el circuito de alta suele estar relacionada con un exceso de refrigerante, un condensador obstruido o un ventilador defectuoso, circunstancias que requieren revisar el circuito, limpiar el condensador y comprobar el funcionamiento del sistema de ventilación.

Un diagnóstico preciso mejora el confort y evita averías mayores

El correcto funcionamiento del aire acondicionado no solo mejora el confort de los ocupantes, sino que también contribuye a mantener la concentración del conductor durante los desplazamientos, especialmente en verano.

Aplicar un procedimiento de diagnóstico estructurado, basado tanto en el análisis de los síntomas como en la lectura de las presiones del circuito, permite a los profesionales del taller identificar la avería con mayor rapidez, reducir tiempos de reparación y garantizar que el sistema de climatización vuelva a ofrecer el rendimiento previsto por el fabricante.