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martes, 15 de septiembre de 2026

La automoción acelera el empleo: más de 590.000 trabajadores

El sector español de la automoción finalizó 2025 con una evolución positiva del empleo, aunque con importantes diferencias entre sus principales actividades. Durante el cuarto trimestre del año alcanzó los 590.183 ocupados, un 4% más que en el trimestre anterior, según el informe Mercado de Trabajo en el sector de automoción 2026, elaborado por Randstad Research.

Esta cifra incluye tanto a los profesionales dedicados a la fabricación de vehículos como a los trabajadores de las empresas de venta, mantenimiento y reparación. En conjunto, la automoción representa ya el 2,7% del empleo total en España, lo que confirma su importancia dentro de la economía y del tejido industrial y empresarial del país.

La venta y reparación impulsan el crecimiento

El aumento del empleo registrado en los últimos meses de 2025 estuvo protagonizado principalmente por el segmento de venta y reparación de vehículos, que reúne el 64% de los trabajadores del sector.

Esta actividad cerró el ejercicio con 375.843 ocupados, después de experimentar un crecimiento trimestral del 9,7%. El avance refleja el peso creciente de los servicios relacionados con el mantenimiento del parque automovilístico, la distribución de vehículos y la actividad de los talleres.

La evolución fue diferente en la industria fabricante. La fabricación de vehículos, que concentra el 36% del empleo, contabilizó 214.340 trabajadores, un 4,6% menos que en el trimestre anterior.

Esta caída muestra la distinta evolución de las dos grandes áreas de la automoción. Mientras los servicios de venta y posventa ganaron trabajadores, la fabricación se vio condicionada por los procesos de transformación industrial, la automatización y la adaptación de las plantas a las nuevas tecnologías de propulsión.

El empleo indefinido gana protagonismo

El trabajo asalariado continúa siendo la fórmula predominante dentro del sector. Al cierre de 2025 había 495.337 trabajadores asalariados, lo que supone una tasa de salarización del 83,9%, muy próxima al promedio del conjunto de la economía española.

Dentro de este colectivo, nueve de cada diez empleados tienen un contrato indefinido. La temporalidad se sitúa en torno al 10%, por debajo de la media nacional y como reflejo de una mayor estabilidad contractual tras los cambios introducidos por la reforma laboral.

No obstante, la situación varía según la actividad. En la fabricación, el 98% de los ocupados son asalariados, mientras que en la venta y reparación el porcentaje desciende al 76%, debido al mayor peso de los trabajadores autónomos y de las pequeñas empresas.

Los contratos indefinidos representan el 87% del empleo asalariado en fabricación y alcanzan el 92% en venta y reparación.

El envejecimiento de las plantillas, uno de los principales retos

La automoción también afronta un desafío relacionado con el relevo generacional. Tres de cada cuatro trabajadores tienen más de 35 años, y el grupo de edad comprendido entre los 45 y los 54 años es el más numeroso.

El tramo de trabajadores de entre 25 y 34 años fue el único que aumentó durante el periodo analizado. Sin embargo, su presencia todavía es inferior a la de los profesionales mayores de 55 años.

Esta estructura pone de manifiesto la necesidad de incorporar talento joven y mejorar el atractivo de las profesiones vinculadas a la automoción, especialmente en ámbitos como la electromovilidad, la diagnosis, el software, la electrónica y la gestión de datos.

Más formación para una industria en transformación

En materia educativa, el 42% de los ocupados cuenta con estudios no profesionales, aunque aumenta progresivamente la presencia de trabajadores con formación profesional y estudios superiores.

El número de titulados universitarios pasó de aproximadamente 71.000 a 88.176 profesionales en solo un año, si bien todavía representa una parte minoritaria del empleo total.

La evolución tecnológica del sector exigirá perfiles cada vez más especializados. La electrificación, la conectividad de los vehículos y la automatización están incrementando la demanda de conocimientos técnicos, digitales y medioambientales.

Cataluña lidera la distribución territorial del empleo

El empleo de la automoción se concentra principalmente en Cataluña, con el 21,7% del total. Le siguen la Comunidad de Madrid, con el 11,3%; Andalucía, con el 10,8%; y la Comunidad Valenciana, con el 10,6%.

Estas cuatro comunidades reúnen más de la mitad de los trabajadores del sector. Sin embargo, la automoción presenta un peso especialmente relevante dentro del mercado laboral regional de Navarra, Castilla y León, Aragón y País Vasco, territorios con una fuerte presencia industrial.

Sostenibilidad, inteligencia artificial y automatización

El sector encara los próximos años inmerso en un proceso de profunda transformación. El 71% de las empresas prevé cambios relacionados con la reducción de la huella de carbono, mientras que la inteligencia artificial y la robótica comienzan a modificar los procesos productivos y los perfiles profesionales.

Los datos de cierre de 2025 muestran, por tanto, un sector capaz de crear empleo, pero sometido a importantes desafíos. El relevo generacional, la formación técnica y la adaptación a la movilidad sostenible serán claves para mantener su competitividad y garantizar la calidad del empleo durante los próximos años.

martes, 8 de septiembre de 2026

El coche chino gana cada vez más terreno: uno de cada dos españoles ya se plantea comprar uno

Las marcas chinas de automóviles están dejando de ser unas desconocidas para el consumidor español. Su mayor presencia en los concesionarios, la ampliación de la oferta y su apuesta por la tecnología están modificando progresivamente la percepción del mercado. El 50% de los españoles asegura haberse planteado comprar un coche de una marca china, según el estudio El consumidor español y las marcas chinas de automóviles, elaborado por el Observatorio Cetelem.

Los resultados reflejan una evolución significativa en la forma en la que los compradores valoran estos vehículos. Aunque todavía persisten dudas relacionadas con la durabilidad, los recambios o la fiabilidad, el precio competitivo y el equipamiento tecnológico comienzan a inclinar la balanza a favor de los fabricantes procedentes de China.

Unas marcas cada vez más conocidas

El conocimiento de los fabricantes chinos ha aumentado con rapidez. Ocho de cada diez consumidores españoles conocen actualmente alguna marca china de automóviles, un porcentaje que ha crecido diez puntos respecto al año anterior.

MG es la firma más reconocida, mencionada por el 66% de los encuestados, mientras que BYD ocupa la segunda posición, con un 56% de las menciones. La expansión de sus redes comerciales, las campañas de comunicación y la llegada de nuevos modelos eléctricos e híbridos han contribuido a reforzar su visibilidad.

El crecimiento de estas compañías también se interpreta como un elemento capaz de transformar el mercado. Para el 37% de los españoles, su llegada puede ayudar a reducir los precios de los automóviles. Otro 29% considera que aumentará la competencia y favorecerá una mejora de la calidad general de los vehículos disponibles.

El precio y la tecnología impulsan el interés

Entre quienes han considerado adquirir un coche chino, el precio es el principal motivo, señalado por el 30% de los participantes. Este porcentaje aumenta siete puntos respecto al ejercicio anterior, lo que demuestra la relevancia del coste en un contexto marcado por el encarecimiento de los vehículos nuevos.

La tecnología es el segundo factor más valorado, con un 19% de las respuestas, doce puntos más que el año pasado. Los consumidores prestan cada vez más atención a elementos como la conectividad, los sistemas de asistencia a la conducción, las pantallas digitales, la autonomía de las versiones eléctricas o el equipamiento incluido de serie.

El diseño, por el contrario, únicamente aparece como argumento principal para el 1% de los encuestados. Esto indica que el posicionamiento de estas marcas continúa apoyándose fundamentalmente en la relación entre precio, prestaciones y dotación tecnológica.

Mejora la percepción sobre la seguridad

La seguridad ha sido tradicionalmente una de las principales dudas asociadas a los coches de origen chino. Sin embargo, la valoración de los consumidores está mejorando. El 42% considera que su nivel de seguridad es bueno y un 8% lo califica como muy bueno, lo que supone un avance de ocho puntos frente al año anterior.

Un 39% mantiene una opinión regular, mientras que el 7% considera que la seguridad es mala y el 4%, muy mala. La suma de las valoraciones menos favorables se ha reducido siete puntos respecto a 2025, una evolución que muestra una mayor confianza, aunque todavía existe margen de mejora.

La falta de información sigue siendo una barrera

Entre quienes no se han planteado comprar un vehículo chino, la falta de información es el principal freno, mencionado por el 26%. No obstante, este porcentaje ha descendido diez puntos en un año.

La falta de confianza representa otra barrera relevante para el 22% de los consumidores, aunque también retrocede siete puntos. Las mayores inquietudes se concentran en la disponibilidad de recambios, la durabilidad de los vehículos y la seguridad, aspectos vinculados al mantenimiento a largo plazo y a la consolidación de las redes de posventa.

Qué necesitan las marcas para convencer al comprador

El precio continúa siendo el factor decisivo para dar el paso definitivo. El 31% compraría un coche chino si encontrase una oferta económica atractiva, el mismo porcentaje que en 2025.

Las buenas opiniones de otros compradores y una mejora percibida de la calidad obtienen un 21% de las menciones cada una. Por detrás aparecen la mejora de la seguridad, con un 15%, y la tecnología avanzada, con un 13%.

Los datos muestran que las marcas chinas han conseguido aumentar su notoriedad y reducir parte de la desconfianza inicial. Su consolidación en España dependerá ahora de su capacidad para ofrecer precios competitivos, demostrar la fiabilidad de sus vehículos y garantizar una red sólida de mantenimiento, asistencia y suministro de recambios.

lunes, 31 de agosto de 2026

Europa acelera la economía circular: los coches nuevos deberán incluir un 25% de plástico reciclado

La Unión Europea ha aprobado una nueva regulación destinada a reducir el consumo de materias primas y mejorar el aprovechamiento de los vehículos al final de su vida útil. La norma obligará a que los plásticos empleados en cada nuevo tipo de vehículo contengan al menos un 15% de material reciclado seis años después de su entrada en vigor. El porcentaje aumentará hasta el 25% a los diez años.

El Parlamento Europeo dio su aprobación definitiva el 18 de junio de 2026 y el Consejo de la Unión Europea completó la adopción formal el 29 de junio. Por tanto, el reglamento ya ha superado el procedimiento legislativo, aunque sus obligaciones se aplicarán progresivamente. Con carácter general, comenzará a aplicarse dos años después de su entrada en vigor.

Más plástico recuperado dentro de los nuevos vehículos

La regulación también pretende crear un circuito más cerrado dentro del propio sector. Al menos el 20% del plástico reciclado utilizado para cumplir los objetivos deberá proceder de vehículos fuera de uso o de piezas recuperadas durante su utilización.

Este porcentaje no equivale al 20% de todo el plástico del coche, sino a una quinta parte del contenido reciclado obligatorio. La medida busca aprovechar materiales que actualmente se pierden, reducir la demanda de plástico virgen y favorecer las inversiones en sistemas de clasificación y reciclaje de mayor calidad.

La Comisión Europea deberá estudiar, además, futuros objetivos para otros materiales, como acero, aluminio, magnesio y materias primas críticas. El automóvil es uno de los sectores industriales europeos con mayor consumo de recursos, mientras que el uso de materiales secundarios continúa siendo limitado.

Vehículos diseñados para desmontarse y reutilizarse

Los fabricantes tendrán que considerar la circularidad desde la fase de diseño. Los vehículos deberán construirse de forma que resulte más sencilla la retirada de componentes, así como su reparación, reutilización, reacondicionamiento y reciclaje.

También se reforzará la responsabilidad ampliada del productor. Tres años después de la entrada en vigor de las nuevas reglas, los fabricantes tendrán que asumir la responsabilidad financiera y organizativa de la recogida y el tratamiento de los vehículos al final de su vida útil, incluso cuando terminen su recorrido en otro Estado miembro.

La regulación se aplicará plenamente a los turismos y vehículos comerciales ligeros. Los camiones, motocicletas y vehículos de uso especial quedarán sometidos a un conjunto más limitado de requisitos, centrados especialmente en su correcta recogida, descontaminación y tratamiento.

Fin a la exportación de coches que no puedan circular

Otra medida destacada será la prohibición de exportar fuera de la Unión Europea vehículos usados que ya no sean aptos para circular. La restricción comenzará a aplicarse cinco años después de la entrada en vigor del reglamento.

Las instituciones europeas quieren evitar que vehículos altamente contaminantes o considerados residuos sean enviados a terceros países como si todavía fueran coches usados. También se pretende conservar dentro de la UE materiales con valor económico y ambiental.

La normativa introduce controles más claros para diferenciar un vehículo de segunda mano de otro que ya ha llegado al final de su vida útil. Asimismo, reforzará la documentación exigida en determinadas transferencias de propiedad, especialmente cuando exista una declaración de siniestro total o la operación se realice exclusivamente mediante una plataforma digital.

Una transformación gradual de la industria europea

Cada año, más de seis millones de vehículos alcanzan el final de su vida útil en la Unión Europea. Aunque las normas actuales han permitido recuperar una parte importante de sus materiales, persisten problemas relacionados con la trazabilidad, el reciclaje de los plásticos y la desaparición de vehículos del circuito legal.

Los nuevos objetivos conceden varios años de adaptación a fabricantes, proveedores, desmontadores y recicladores. Sin embargo, obligarán al sector a revisar materiales, procesos productivos y cadenas de suministro. El coche del futuro europeo no solo tendrá que reducir su impacto durante la utilización: también deberá diseñarse para que una parte creciente de sus componentes pueda regresar a la industria.

viernes, 14 de agosto de 2026

La incertidumbre económica aplaza la compra de coche para el 41% de los españoles

La situación económica, el elevado precio de los vehículos y las dudas sobre las ayudas públicas están condicionando la renovación del parque automovilístico español. El 41% de los ciudadanos ha retrasado o descartado la compra de un coche debido al contexto actual, según las conclusiones del último Foro de Movilidad elaborado por Alphabet.

Los resultados muestran que una parte significativa de los consumidores evita asumir una inversión de esta magnitud mientras persistan las dudas sobre la evolución de la economía, el coste de la movilidad y las condiciones de acceso a los incentivos públicos.

El programa Auto+ sigue pendiente de concretarse

El estudio se publica en un momento especialmente relevante para la movilidad electrificada. El nuevo programa de ayudas Auto+, anunciado en diciembre de 2025, contará con una dotación de 400 millones de euros, pero sus bases definitivas todavía no se han publicado.

La demora genera incertidumbre entre los posibles compradores, pese a que las ayudas tendrán carácter retroactivo para los vehículos adquiridos desde el 1 de enero de 2026. Según estimaciones del sector, alrededor de 156 millones de euros ya estarían comprometidos por operaciones realizadas durante los primeros meses del año.

Fabricantes y concesionarios advierten, además, de que el presupuesto podría agotarse antes de que termine 2026 si continúa el actual ritmo de solicitudes. Ante esta situación, diferentes grupos automovilísticos han anunciado que adelantarán los incentivos a sus clientes mientras se completa la tramitación administrativa.

Las ayudas siguen siendo desconocidas para la mayoría

La falta de información representa otro de los principales obstáculos. El 68% de los conductores afirma no haber conocido el anterior Plan Moves III, un dato que refleja las dificultades para comunicar de forma efectiva la existencia, los requisitos y el funcionamiento de las subvenciones.

La complejidad percibida en los trámites, la incertidumbre sobre los plazos de cobro y las dudas acerca de la continuidad de los programas pueden reducir su capacidad para incentivar la compra. Por tanto, el impulso a la electrificación no depende únicamente de disponer de fondos, sino también de ofrecer información accesible, procedimientos sencillos y estabilidad regulatoria.

El precio limita la adopción del coche eléctrico

El coste continúa siendo la principal barrera para elegir un vehículo eléctrico. El 51% de los encuestados no pagaría ningún importe adicional por un modelo eléctrico frente a otro de combustión.

Por su parte, el 33% aceptaría un sobrecoste máximo de 5.000 euros, mientras que solo el 15% estaría dispuesto a superar esa cantidad. Además del precio, los conductores señalan la autonomía y la disponibilidad de puntos de recarga como factores que condicionan su decisión.

Estos resultados evidencian que la transición hacia la movilidad eléctrica requiere mejorar tanto la competitividad económica de los vehículos como la confianza en su utilización cotidiana.

La avería sigue impulsando la renovación

Las necesidades prácticas continúan teniendo más peso que la sostenibilidad o la innovación. La principal razón para cambiar de coche sigue siendo que el vehículo deje de funcionar o sufra una avería grave.

En este escenario, Alphabet identifica un interés creciente por alternativas como el renting. Esta fórmula permite disponer de un vehículo mediante una cuota periódica y facilita una mayor previsibilidad de los gastos, algo especialmente valorado en momentos de volatilidad económica y cambios regulatorios.

Como señala Ángeles Roca, gerente de Marketing y Desarrollo de Negocio de Alphabet España, la electrificación necesita ayudas, pero también confianza, información clara y estabilidad. Mientras el consumidor perciba sobrecostes, complejidad o falta de certezas, la decisión de renovar el vehículo continuará aplazándose. 

miércoles, 5 de agosto de 2026

El servicio marca la diferencia: seis de cada diez talleres eligen distribuidor por su nivel de atención

La calidad del servicio se ha convertido en el principal factor que tienen en cuenta los talleres españoles al seleccionar un proveedor de recambios. El 60,7% prioriza el nivel de atención ofrecido por el distribuidor, por delante de otros criterios relacionados con la operativa o las condiciones comerciales.

Así lo refleja el Informe de Logística 2026, elaborado por la Asociación Nacional de Comerciantes de Equipos, Recambios y Accesorios (Ancera). El estudio analiza la evolución del canal de distribución de recambios multimarca en España y muestra un sector cada vez más profesionalizado, digitalizado y orientado a responder con rapidez a las necesidades del taller.

Rapidez y fiabilidad para evitar tiempos de espera

Para los profesionales de la reparación, recibir la pieza adecuada en el momento previsto resulta esencial. Un retraso, un error en la referencia o una entrega incompleta pueden prolongar la estancia del vehículo en el taller y afectar tanto a su productividad como a la experiencia del cliente.

Por este motivo, además de la atención, la rapidez, la fiabilidad y la regularidad de las entregas continúan siendo elementos decisivos para valorar a un distribuidor. El informe confirma que las empresas del sector mantienen niveles elevados de servicio, aunque operan en un contexto condicionado por el aumento de los costes de transporte y la necesidad de proteger sus márgenes.

Las condiciones comerciales también están ganando importancia. Sin embargo, los resultados indican que el precio no es el único elemento que determina la elección. El taller valora una respuesta ágil, un suministro estable y la capacidad del proveedor para resolver incidencias.

El 60% de las ventas ya se realiza por canales digitales

La digitalización continúa transformando la distribución de recambios. Según Ancera, el 60% de las ventas del sector ya se lleva a cabo mediante canales digitales, una cifra que refleja la progresiva consolidación de las plataformas de pedidos y consulta de referencias.

El ERP se mantiene como la principal herramienta de gestión de las empresas, mientras aumenta la implantación de sistemas específicos para organizar el almacén. Además, el 89% de los distribuidores tiene digitalizadas sus áreas de administración y gestión.

El análisis de la información y la toma de decisiones figuran entre las áreas que más están creciendo. De este modo, las compañías pueden anticipar la demanda, controlar mejor sus existencias y ajustar sus operaciones a las necesidades de los talleres.

Almacenes más automatizados y conectados

La gestión del almacén evoluciona hacia modelos basados en la automatización de procesos, la optimización del stock y el uso de herramientas avanzadas de planificación. El objetivo es reducir errores, mejorar la disponibilidad de las piezas y acelerar la preparación de los pedidos.

También se observa una mayor coordinación entre las áreas de compras, almacén y transporte. Esta integración permite disponer de una visión más completa de la cadena logística y facilita la adaptación de las rutas y los modelos de entrega.

Al mismo tiempo, la función logística requiere perfiles con experiencia práctica y conocimientos vinculados a la tecnología, el análisis de datos y la planificación operativa.

La logística se consolida como un eje estratégico

La presidenta de Ancera, Nines García de la Fuente, considera que el informe confirma el papel estratégico que ha adquirido la logística en la distribución de recambios. El nivel de servicio, la eficiencia operativa y la digitalización son ya factores determinantes para competir en un mercado cada vez más exigente.

Por su parte, el secretario general de la asociación, Carlos Martín, señala que el estudio pretende ayudar a los distribuidores a identificar tendencias, detectar oportunidades de mejora y tomar decisiones fundamentadas en datos.

Los resultados muestran, en definitiva, que la relación entre el taller y su proveedor ya no depende únicamente del producto o del precio. La atención, la disponibilidad de los recambios y la capacidad de respuesta se han convertido en ventajas competitivas esenciales.

martes, 4 de agosto de 2026

El sector del automóvil refuerza su papel como motor del empleo

El sector del automóvil en España continúa demostrando una notable capacidad de crecimiento en un contexto marcado por la incertidumbre que atraviesa buena parte de la industria europea. Mientras algunos de los principales fabricantes del continente afrontan ajustes de plantilla, el mercado español registra cifras históricas de empleo tanto en la distribución y reparación de vehículos como en la fabricación de automóviles y componentes.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes al segundo trimestre de 2026 reflejan que el conjunto del sector alcanzó 623.800 empleos directos, consolidando una tendencia positiva impulsada por el dinamismo del mercado, las inversiones industriales y el avance de la electrificación.

Concesionarios y talleres alcanzan su máximo histórico

La actividad de concesionarios y talleres continúa siendo uno de los grandes pilares del empleo del automóvil en España. Durante el segundo trimestre de 2026, la venta y reparación de vehículos empleó a 385.900 personas, frente a las 379.800 registradas en el trimestre anterior.

Se trata del mejor dato desde que existen registros, en 2008, lo que confirma el crecimiento sostenido de la red comercial y de posventa.

Este avance responde a varios factores que están impulsando la actividad del sector. Por un lado, la llegada de nuevas marcas, especialmente fabricantes chinos, está ampliando la red de concesionarios y servicios oficiales. Por otro, el progresivo envejecimiento del parque automovilístico español incrementa la demanda de mantenimiento, revisiones y reparaciones, reforzando la carga de trabajo de los talleres.

La industria también recupera impulso gracias a la electrificación

La evolución positiva también se traslada a las plantas de fabricación de vehículos y componentes. La industria alcanzó 237.900 trabajadores en activo, frente a los 229.200 del trimestre anterior.

Es la cifra más elevada desde el segundo trimestre de 2021 y supone además 18.400 ocupados más que hace un año, reflejando la recuperación gradual de la actividad industrial.

La nueva clasificación de actividades económicas incorporada este año en la EPA también confirma esta tendencia. Según esta metodología, la industria automovilística pasó de 231.700 a 241.200 ocupados entre el primer y el segundo trimestre de 2026, reforzando la evolución positiva del empleo.

Las inversiones en movilidad eléctrica comienzan a generar contratación

Buena parte de este crecimiento está directamente relacionado con las inversiones realizadas en electrificación durante los últimos años, que empiezan a traducirse en nuevas oportunidades laborales.

Diversas plantas españolas han iniciado la producción de nuevos modelos eléctricos tras adaptar sus instalaciones. Entre ellas destacan las fábricas de Seat en Martorell, Volkswagen Navarra y Mercedes-Benz en Vitoria, que ya ensamblan sus primeros vehículos eléctricos.

A ello se suma Renault, que ha asegurado nuevos modelos para sus centros de Valladolid y Palencia dentro del convenio colectivo firmado este año, acompañado del compromiso de reforzar el empleo estable.

Estas inversiones consolidan el posicionamiento de España como uno de los principales centros europeos de fabricación de vehículos electrificados.

España avanza mientras Europa afronta ajustes de plantilla

La evolución del empleo en España contrasta con la situación que vive parte de la industria automovilística europea.

En países como Alemania, fabricantes de referencia están aplicando planes de reorganización para adaptarse a la menor demanda de vehículos eléctricos, la creciente competencia de los fabricantes chinos y el incremento de los costes de producción.

En este escenario, España mantiene una evolución claramente positiva, respaldada por la captación de inversiones industriales y la transformación tecnológica de sus plantas de producción.

Producción contenida, pero con fuerte crecimiento de los vehículos electrificados

Aunque la evolución del empleo es favorable, la producción de vehículos mantiene un comportamiento más moderado.

Hasta junio, las fábricas españolas ensamblaron 1.199.542 vehículos, lo que representa un descenso acumulado del 1,7% respecto al mismo periodo del año anterior.

La previsión de ANFAC apunta a cerrar 2026 con una producción cercana a 2,3 millones de vehículos, aunque el verdadero crecimiento se concentra en la movilidad electrificada.

Durante junio, la fabricación de vehículos eléctricos e híbridos enchufables aumentó un 21,4%, alcanzando 24.405 unidades y representando ya el 11,9% de toda la producción nacional, 2,6 puntos más que un año antes.

Especialmente significativo resulta el comportamiento de los vehículos eléctricos puros, cuya producción se duplicó (+104,9%) hasta las 14.835 unidades, impulsada por la incorporación de nuevos modelos en las líneas de montaje españolas.

Las matriculaciones mantienen el crecimiento del mercado

El buen comportamiento del empleo también encuentra respaldo en la evolución del mercado.

Durante junio se matricularon 128.426 turismos y todoterrenos, lo que supone un incremento del 7,8% respecto al mismo mes de 2025.

En el conjunto del primer semestre, las ventas alcanzaron las 647.711 unidades, con un crecimiento acumulado del 6,2%, confirmando que la demanda continúa favoreciendo la actividad de concesionarios, fabricantes y talleres.

Un sector que consolida su fortaleza

Los últimos datos confirman que el sector español del automóvil mantiene una sólida capacidad para generar empleo incluso en un contexto internacional complejo. La combinación del crecimiento del mercado, la expansión de nuevas marcas, el envejecimiento del parque automovilístico y las inversiones asociadas a la electrificación está permitiendo alcanzar niveles históricos de ocupación.

Con 385.900 trabajadores en concesionarios y talleres, 237.900 en la industria y 623.800 empleos directos en total, el automóvil español refuerza su papel como uno de los principales motores industriales y económicos del país, afrontando la transición hacia la movilidad eléctrica desde una posición de mayor fortaleza.

lunes, 3 de agosto de 2026

Europa pierde músculo industrial en el automóvil: España resiste mejor que las grandes potencias del motor

Durante décadas, Europa fue uno de los grandes centros de producción automovilística del mundo. Sus fábricas marcaron el ritmo de la innovación, el empleo industrial y las exportaciones. Sin embargo, el mapa global del automóvil ha cambiado profundamente en los últimos 20 años. La producción europea se ha reducido, varias plantas históricas han cerrado y gigantes asiáticos como China han ganado protagonismo a una velocidad difícil de ignorar.

En medio de esta transformación, España ha logrado mantener una posición relativamente sólida frente al retroceso sufrido por otros grandes productores europeos. Aunque la industria nacional también ha perdido volumen, el impacto ha sido mucho menor que el registrado en Francia, Italia o Reino Unido.

Los datos de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA), recopilados por EL ESPAÑOL-Invertia, reflejan con claridad cómo ha evolucionado la fabricación de vehículos en Europa desde 2005.

Europa fabrica hoy millones de coches menos que hace dos décadas

En 2005, las fábricas europeas producían más de 20,8 millones de vehículos al año. Dos décadas después, esa cifra se ha reducido hasta los 17,2 millones, lo que supone una caída de 3,6 millones de unidades o un descenso del 17,3%.

La reducción no responde a una única causa. El sector ha tenido que adaptarse a crisis económicas, cambios tecnológicos, nuevas normativas medioambientales y una competencia internacional cada vez más intensa. Además, el propio mercado europeo ya no tiene el mismo tamaño que hace veinte años.

En 2025 se matricularon en Europa 18,6 millones de vehículos, alrededor de 2,4 millones menos que en 2005. Menos demanda implica también menos necesidad de producción dentro del continente.

A esto se suma otro fenómeno importante: la deslocalización industrial. Muchos fabricantes trasladaron parte de su producción a otros mercados con costes más competitivos o con mayor cercanía a nuevos focos de demanda internacional.

España pierde producción, pero mantiene su fortaleza industrial

Aunque España tampoco ha escapado de este contexto, su comportamiento ha sido más estable que el de otras potencias europeas. Entre 2005 y 2025, las fábricas españolas dejaron de producir 478.474 vehículos, lo que representa un descenso del 17,4%.

La cifra es relevante, pero queda lejos de los desplomes registrados en otros países del entorno. De hecho, España se ha convertido en el gran productor europeo que mejor ha logrado sostener su capacidad industrial durante estas dos décadas.

No significa que el camino haya sido sencillo. En este tiempo desaparecieron plantas emblemáticas, como Santana Motor en Linares o la factoría de Nissan en Barcelona, cuyo cierre tuvo un fuerte impacto económico y social en miles de familias.

Otras instalaciones también han tenido que reinventarse para adaptarse a la nueva movilidad. La planta de Ford en Almussafes, por ejemplo, atraviesa una etapa de transición mientras espera nuevos proyectos ligados a vehículos multienergía.

Aun así, la automoción española mantiene una ventaja estratégica: gran parte de los vehículos fabricados en el país se destinan a la exportación. Esa orientación internacional ha permitido amortiguar mejor la caída del mercado interno.

El mercado español ya no se parece al de 2005

La evolución de las ventas ayuda a entender parte de esta transformación. Hace veinte años, España vivía uno de los momentos más fuertes de su historia automovilística. En 2005 se matricularon casi 1,96 millones de vehículos nuevos, una cifra récord para el mercado nacional.

Hoy el escenario es muy diferente. Las matriculaciones han caído un 30,1% respecto a entonces. En términos absolutos, se venden cerca de 590.000 vehículos menos al año.

La crisis financiera de 2008, el aumento de precios, la incertidumbre económica y el cambio en los hábitos de movilidad han modificado la relación de muchos ciudadanos con el automóvil. Comprar un coche nuevo ya no resulta tan accesible como antes para una parte importante de la población.

Además, la transición hacia el vehículo eléctrico ha generado dudas entre muchos conductores, especialmente por el precio de adquisición y la infraestructura de recarga disponible.

Francia e Italia sufren una pérdida histórica de capacidad productiva

El deterioro industrial ha sido especialmente duro en algunos países tradicionalmente ligados a la fabricación de automóviles.

El caso de Francia resulta especialmente significativo. En 2005, el país era el segundo productor europeo de vehículos. Hoy esa posición pertenece a España. Las fábricas francesas pasaron de producir más de 3,5 millones de vehículos a apenas 1,46 millones en 2025. La caída alcanza el 58,7%.

Italia también atraviesa una situación compleja. La producción italiana se ha reducido más de un 54% en dos décadas. Las plantas transalpinas fabricaron menos de 475.000 vehículos el pasado año, una cifra muy alejada de sus niveles históricos.

Buena parte del sector mira ahora hacia Stellantis y la nueva etapa que inicia el grupo bajo la dirección de Antonio Filosa, tras la salida de Carlos Tavares. La gran incógnita es si la nueva estrategia permitirá recuperar parte de la actividad industrial perdida en Italia.

Alemania intenta adaptarse a una nueva realidad

Ni siquiera Alemania, considerada durante años la locomotora industrial europea, atraviesa un momento sencillo.

La producción alemana se sitúa casi un 28% por debajo de los niveles de 2005. El encarecimiento de la energía, la presión regulatoria y el avance de los fabricantes chinos están obligando a los grandes grupos alemanes a replantear parte de su estrategia.

Fabricantes como Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz ya han anunciado ajustes de plantilla y medidas de contención de costes.

El impacto del denominado dieselgate también aceleró muchos cambios dentro de la industria alemana. Desde entonces, las inversiones se han dirigido principalmente hacia la electrificación y el software, en un contexto donde competir ya no depende únicamente de fabricar motores eficientes.

China cambia el equilibrio mundial del automóvil

Mientras Europa pierde capacidad productiva, China ha protagonizado el mayor crecimiento industrial del sector automovilístico.

En 2005, el país asiático fabricaba 5,7 millones de vehículos. En 2025 alcanzó los 34,5 millones. Su producción se ha multiplicado por seis en apenas veinte años.

El crecimiento chino no solo se explica por su enorme mercado interno. También responde a una estrategia industrial sostenida, basada en la electrificación, el desarrollo tecnológico y el control de materias primas clave para las baterías.

Europa ya nota ese cambio de equilibrio. Cada vez más fabricantes chinos desembarcan en el continente y España aparece como uno de los territorios más atractivos para iniciar operaciones industriales y comerciales.

Un sector en transformación permanente

La automoción europea vive uno de los mayores procesos de transformación de su historia reciente. Las fábricas necesitan adaptarse a nuevas tecnologías, a consumidores con hábitos diferentes y a un escenario global mucho más competitivo.

En este contexto, España continúa demostrando una capacidad de resistencia superior a la de otras grandes potencias europeas. Sin embargo, mantener ese equilibrio dependerá de factores como la inversión industrial, la transición energética, la innovación y la capacidad para atraer nuevos proyectos de fabricación en los próximos años.

miércoles, 29 de julio de 2026

Ni olvidado ni abandonado: por qué algunos coches de más de 10 años pueden desaparecer del registro de la DGT

 

España sigue circulando sobre un parque automovilístico cada vez más envejecido. Los últimos datos de ANFAC reflejan una realidad que ya forma parte del paisaje habitual de las carreteras españolas: la antigüedad media de los vehículos alcanza los 14,6 años, mientras que casi uno de cada tres supera los 20 años.

Muchos de estos coches continúan funcionando con normalidad y forman parte del día a día de miles de conductores. Algunos siguen acompañando a familias desde hace décadas; otros apenas recorren unos pocos kilómetros al año. Sin embargo, existe un escenario menos visible que preocupa a la administración: vehículos que permanecen durante años sin seguro, sin ITV y prácticamente fuera de cualquier control técnico o administrativo.

Precisamente para estos casos, la normativa española contempla la posibilidad de que determinados automóviles sean retirados de oficio del registro y pierdan su autorización para circular.

Qué dice la normativa sobre los coches antiguos

El artículo 35 del Reglamento General de Vehículos permite a cualquier Jefatura Provincial de Tráfico acordar la baja definitiva de un automóvil cuando existan indicios de que el vehículo ha desaparecido, está abandonado o ha dejado de circular desde hace mucho tiempo.

No se trata de una medida vinculada únicamente a la antigüedad del coche. Tener más de diez años no significa automáticamente que pueda ser retirado de la circulación. Lo que realmente analiza la administración es si el vehículo ha permanecido durante una década incumpliendo dos obligaciones esenciales.

La primera es no haber pasado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). La segunda, no disponer del seguro obligatorio de responsabilidad civil.

Cuando ambas situaciones se mantienen de forma continuada durante diez años, Tráfico puede interpretar que el automóvil ya no forma parte activa del parque circulante y proceder a su baja administrativa.

Más allá de la burocracia: una cuestión de seguridad vial

La medida tiene una explicación que va más allá del simple control documental. El envejecimiento del parque móvil se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de la seguridad vial en España.

Muchos vehículos antiguos reciben un mantenimiento correcto y continúan siendo perfectamente válidos para circular. El problema aparece cuando el coche permanece años sin revisiones técnicas ni control mecánico.

La Dirección General de Tráfico lleva tiempo alertando sobre esta situación. Según datos del organismo, en 2021 cerca del 40 % de los vehículos que debían pasar la ITV no acudieron a la inspección. Además, distintos estudios relacionan la falta de ITV y el deterioro mecánico con un mayor riesgo de accidente.

En la práctica, un coche que permanece años sin inspección puede acumular problemas graves en frenos, neumáticos, dirección, suspensión o emisiones contaminantes sin que exista ninguna verificación oficial sobre su estado.

Qué ocurre cuando un vehículo es dado de baja de oficio

Cuando la administración tramita esta baja definitiva, el vehículo deja de estar autorizado para circular y su permiso pierde vigencia legal.

A partir de ese momento, el coche desaparece administrativamente del parque móvil activo. Si el titular no entrega la documentación requerida, las autoridades pueden ordenar incluso el precinto del vehículo.

Además, si ese automóvil vuelve a detectarse circulando por la vía pública, podrá ser inmovilizado inmediatamente.

Aunque pueda parecer una medida contundente, el objetivo no es castigar al propietario, sino evitar que vehículos potencialmente abandonados o inseguros continúen circulando sin control.

Recuperar el coche sigue siendo posible

La normativa también contempla una vía para quienes desean recuperar un vehículo dado de baja y volver a ponerlo en circulación.

En estos casos, el propietario debe regularizar toda la situación administrativa y demostrar que el automóvil vuelve a reunir las condiciones necesarias para circular con seguridad.

El paso más importante será superar una nueva ITV favorable. Además, será imprescindible contratar el seguro obligatorio y solicitar nuevamente autorización a la Jefatura de Tráfico correspondiente.

En muchos casos, este proceso permite rescatar coches antiguos con valor sentimental, vehículos clásicos o automóviles que simplemente habían permanecido parados durante años.

Cuando el deterioro convierte al coche en un riesgo

La ley también permite actuar sobre vehículos que presentan un deterioro evidente o que han sido abandonados.

Si existe un informe técnico que determine que el automóvil supone un peligro para sus ocupantes o para el resto de usuarios de la vía, la administración puede ordenar su retirada e incluso su envío al desguace.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando el vehículo presenta daños estructurales importantes, corrosión severa o fallos graves en elementos esenciales de seguridad.

En paralelo, muchos ayuntamientos también intensifican la vigilancia sobre coches abandonados en la vía pública, especialmente en zonas urbanas donde ocupan espacio durante largos periodos sin uso.

Un parque móvil cada vez más envejecido

España continúa siendo uno de los países europeos con mayor antigüedad media de vehículos. El aumento del precio de los coches nuevos, la incertidumbre sobre las tecnologías de electrificación y el coste de vida han llevado a muchos conductores a alargar la vida útil de sus automóviles.

Por eso, el debate ya no gira únicamente en torno a renovar el parque móvil, sino también sobre cómo mantener en circulación vehículos antiguos en condiciones seguras.

Porque un coche con años puede seguir siendo perfectamente válido si recibe mantenimiento, pasa sus inspecciones y cumple las obligaciones legales. El verdadero problema aparece cuando el automóvil desaparece durante años del radar administrativo y técnico.

lunes, 27 de julio de 2026

España acelera su transición climática, pero aún necesita reducir un 43 % más sus emisiones para llegar a 2030

La transición ecológica ya forma parte del día a día de España. Está presente en la manera de producir energía, en cómo se mueven las ciudades, en las decisiones de la industria y también en los hábitos de consumo de los hogares. Sin embargo, los avances logrados hasta ahora todavía no son suficientes para cumplir los compromisos climáticos fijados por la Unión Europea.

Un nuevo análisis publicado por Funcas advierte de que España necesita reducir un 43 % adicional sus emisiones de gases de efecto invernadero para alinearse con el Objetivo 2030 europeo, que plantea un recorte del 55 % respecto a los niveles de 1990.

El informe, incluido en el número 187 de Papeles de Economía Española, examina cómo está evolucionando la descarbonización en distintos ámbitos de la economía y muestra un escenario complejo: mientras algunos sectores avanzan con rapidez, otros continúan encontrando importantes dificultades para cambiar de modelo.

El transporte sigue siendo uno de los principales desafíos

Uno de los mensajes más claros del estudio es que el transporte continúa siendo uno de los grandes retos climáticos de España.

Los investigadores Jesús Rodríguez, Gustavo Marrero y Andrés Lorente señalan que, aunque la eficiencia energética ha mejorado en las últimas décadas, la reducción real de emisiones avanza más lentamente de lo necesario.

El motivo no responde a una sola causa. España sigue dependiendo en gran medida del coche privado, especialmente en desplazamientos diarios y trayectos interurbanos. A ello se suma un parque automovilístico envejecido y unas diferencias territoriales que condicionan el acceso al transporte público o a infraestructuras de recarga.

El resultado es una transición desigual, donde la movilidad sostenible gana terreno, pero todavía convive con modelos de desplazamiento muy dependientes de los combustibles fósiles.

Cada comunidad autónoma avanza a un ritmo distinto

La investigación también refleja que la transición climática no se desarrolla de la misma manera en todo el país.

En comunidades como Galicia, Cantabria, La Rioja o Asturias, la reducción de emisiones se ha apoyado principalmente en mejoras de eficiencia energética y en una menor demanda eléctrica.

En cambio, territorios como Aragón, Andalucía, Islas Baleares o Comunidad Valenciana han conseguido avanzar gracias al crecimiento de las energías renovables.

Los datos muestran diferencias llamativas. Entre 2019 y 2023, Galicia y Aragón lograron reducciones cercanas al 30 %, claramente por encima de la media nacional, situada en torno al 17 %.

Detrás de estas cifras aparecen factores como la estructura industrial, el peso de las renovables, el consumo energético o incluso la densidad de población.

La industria afronta una transformación compleja

La descarbonización industrial es otro de los grandes ejes analizados en el monográfico. El estudio revisa el impacto del PERTE de descarbonización industrial, que ya ha movilizado 530 millones de euros en subvenciones directas para impulsar proyectos de transformación energética.

Sin embargo, el investigador Pedro Linares considera que existen obstáculos importantes que podrían ralentizar los resultados esperados.

Entre ellos destaca la dificultad de ejecutar grandes inversiones en plazos muy reducidos y la falta de tecnologías suficientemente maduras o competitivas en algunos sectores industriales.

Además, el experto subraya que muchas empresas necesitan algo más que ayudas iniciales para invertir. En algunos casos, los costes operativos derivados de la transición energética siguen siendo demasiado elevados para acelerar determinados cambios productivos.

La automoción española avanza, pero con menos velocidad que otros países

La transformación del automóvil ocupa un lugar destacado dentro del estudio. España continúa siendo una de las principales potencias europeas de fabricación de vehículos, pero la adaptación al coche eléctrico está siendo más lenta que en otros mercados europeos.

Las investigadoras Esther Gordo y María J. Moral apuntan que los grandes grupos con fábricas en España están evolucionando hacia la electrificación con menor rapidez que la industria alemana.

Esta situación genera inquietud en un contexto en el que Europa continúa siendo el principal destino de exportación de los vehículos fabricados en España.

Más allá de las cifras de producción, la transición también afecta al empleo, a la red de proveedores, a los talleres y a toda la cadena de valor vinculada al automóvil.

Las ciudades cambian, pero el coche privado mantiene su peso

El estudio también analiza las políticas de movilidad urbana implantadas en muchas ciudades españolas durante los últimos años.

Las subvenciones al transporte público o las zonas de bajas emisiones han contribuido a impulsar el uso del transporte colectivo. Sin embargo, los investigadores Albert Gragera y Anna Matas consideran que su impacto global sobre las emisiones sigue siendo limitado.

Según explican, muchas personas continúan utilizando el coche privado porque perciben que sigue siendo la alternativa más rápida, flexible o cómoda para determinados desplazamientos.

Por eso, los expertos sostienen que la transición urbana no depende únicamente de restringir el tráfico o abaratar el transporte público. También requiere mejorar frecuencias, reducir tiempos de viaje y ofrecer una experiencia de movilidad más eficiente y fiable.

Los hábitos cotidianos también influyen en la huella climática

El informe dedica además una parte importante al papel de los hogares en la reducción de emisiones.

Los investigadores María Victoria Román, Arkaitz Usubiaga-Liaño e Iñaki Arto concluyen que el nivel de gasto sigue siendo uno de los factores que más condicionan las emisiones asociadas al consumo.

La alimentación, el transporte, la climatización del hogar o el consumo energético cotidiano forman parte de una huella ambiental que todavía se encuentra lejos de los niveles compatibles con los objetivos de descarbonización.

Aun así, el estudio también detecta señales positivas. Existen hogares españoles que ya mantienen patrones de consumo con una huella considerablemente más baja, lo que permite identificar prácticas y hábitos que podrían extenderse progresivamente.

Europa necesita acelerar el ritmo de la transición

El análisis de Funcas no se limita a España. El monográfico también advierte de que la propia Unión Europea afronta dificultades para alcanzar sus metas climáticas si no acelera el proceso de transformación energética y económica.

El objetivo europeo pasa por reducir al menos un 55 % las emisiones antes de 2030 y alcanzar la neutralidad climática en 2050. Sin embargo, los distintos trabajos coinciden en que la velocidad actual todavía no garantiza ese escenario.

En paralelo, el investigador Gerard Llobet recuerda que las consecuencias del cambio climático no afectarán a todos los países por igual. Las economías más desarrolladas cuentan con más recursos para adaptarse y amortiguar sus efectos, mientras que otras regiones serán mucho más vulnerables.

La transición climática, por tanto, no solo plantea un desafío tecnológico o económico. También abre un debate sobre competitividad, calidad de vida, desigualdad y capacidad de adaptación en las próximas décadas.

jueves, 23 de julio de 2026

La transición del transporte comercial eléctrico avanza a diferentes velocidades en la UE

La electrificación del transporte profesional avanza en Europa, aunque no al mismo ritmo en todos los territorios. Mientras algunos países han reforzado sus ayudas para impulsar las furgonetas, camiones y autobuses de cero emisiones, otros todavía no ofrecen incentivos suficientes para facilitar esta transición a empresas y profesionales del transporte.

El último informe elaborado por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), titulado “Vehículos comerciales de cero emisiones: beneficios fiscales e incentivos 2026”, dibuja un mapa europeo lleno de contrastes. La conclusión principal es clara: la movilidad sostenible avanza, pero sigue dependiendo demasiado del país en el que se encuentre cada empresa.

Una transición desigual en pleno cambio del transporte europeo

El transporte comercial vive una transformación profunda. La presión regulatoria, los objetivos climáticos europeos y la evolución tecnológica están llevando a fabricantes y operadores logísticos a apostar cada vez más por vehículos eléctricos o impulsados por tecnologías alternativas.

Sin embargo, el apoyo institucional no es homogéneo. Según ACEA, uno de cada tres países de la Unión Europea todavía no ofrece incentivos directos para la compra de vehículos comerciales de cero emisiones. Además, solo la mitad dispone de ayudas específicas para desarrollar infraestructuras de recarga.

Esto significa que muchas empresas interesadas en renovar sus flotas continúan encontrándose con barreras económicas y operativas importantes, especialmente en sectores donde los márgenes son ajustados y la inversión inicial resulta elevada.

El coste sigue siendo una de las grandes preocupaciones

Para muchas pequeñas empresas, autónomos y operadores logísticos, electrificar una flota no es solo una cuestión medioambiental. También implica analizar costes, tiempos de amortización, autonomía y disponibilidad de puntos de carga.

Por eso, los incentivos públicos siguen teniendo un peso decisivo. Las ayudas pueden marcar la diferencia entre acelerar una renovación de vehículos o aplazarla varios años.

El informe señala además que ocho países europeos —Austria, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Letonia, Lituania y Países Bajos— tampoco aplican ventajas fiscales relacionadas con la posesión de vehículos comerciales cero emisiones. En la práctica, esto reduce parte del atractivo económico que sí ofrecen otros mercados europeos.

España mantiene una estrategia de apoyo más amplia

En este contexto, España aparece entre los países que han desarrollado una estrategia más completa para apoyar la electrificación del transporte profesional.

Las medidas actuales combinan incentivos a la compra, ventajas fiscales y programas para ampliar la infraestructura de recarga.

Menos impuestos para vehículos electrificados

Entre las políticas vigentes destaca la exención del impuesto de matriculación para vehículos con emisiones iguales o inferiores a 120 g de CO₂/km. Además, en Canarias los vehículos electrificados con emisiones reducidas pueden beneficiarse de la exención del IVA.

A nivel municipal, varias ciudades españolas también ofrecen ventajas relevantes. En Madrid, Barcelona, Valencia o Zaragoza, los vehículos eléctricos pueden acceder a bonificaciones de hasta el 75% en el impuesto de circulación.

Ayudas para renovar flotas profesionales

Otro de los programas destacados es Auto+, previsto a partir de 2026. Este plan contempla ayudas de hasta 5.000 euros para vehículos comerciales ligeros tipo N1, dependiendo de la tecnología utilizada y de si su fabricación se realiza dentro de la Unión Europea.

Más allá de incentivar las ventas, este tipo de programas busca facilitar la modernización de las flotas profesionales y reducir el impacto ambiental del transporte urbano y de distribución.

La recarga sigue siendo el gran reto pendiente

Aunque las matriculaciones de vehículos electrificados crecen cada año, la infraestructura continúa siendo uno de los principales desafíos para el sector.

ACEA recuerda que solo 14 Estados miembros de la UE cuentan actualmente con ayudas específicas para desplegar redes de recarga. Y en el caso del transporte pesado, la necesidad de puntos de alta potencia y corredores adaptados resulta todavía más importante.

En España, el programa MOVES Corredores pretende acelerar este despliegue mediante una inversión de 200 millones de euros para instalar puntos de recarga públicos en la red transeuropea de transporte (TEN-T).

Las ayudas cubren hasta el 70% de los costes elegibles, con un límite máximo de 15 millones de euros por proyecto.

El vehículo eléctrico privado también refleja diferencias

Las desigualdades entre países no afectan únicamente al transporte comercial. El informe de ACEA también analiza la situación de los coches eléctricos particulares y concluye que, aunque todos los países europeos ofrecen algún tipo de apoyo, las diferencias siguen siendo notables.

Actualmente, Bélgica, Bulgaria, Chequia, Dinamarca, Estonia y Eslovaquia no cuentan con incentivos directos para la compra de coches eléctricos privados.

Esto demuestra que la transición hacia la movilidad eléctrica continúa avanzando en Europa, pero todavía sin una estrategia completamente uniforme.

Europa busca acelerar, pero aún necesita coordinar mejor el camino

La movilidad de cero emisiones ya forma parte del presente del transporte europeo. Fabricantes, empresas logísticas y administraciones coinciden en que la transformación es necesaria, tanto por razones medioambientales como por competitividad industrial.

Sin embargo, el informe de ACEA deja una idea sobre la mesa: la transición no dependerá únicamente de la tecnología, sino también de la capacidad de los países para crear entornos que faciliten realmente el cambio.

Para muchas empresas, la electrificación no es solo una cuestión de compromiso climático. También supone una decisión económica y operativa que requiere estabilidad, infraestructura y políticas claras a largo plazo.

miércoles, 15 de julio de 2026

España supera los 55.000 puntos de recarga públicos y refuerza el avance del coche eléctrico

La infraestructura de recarga para vehículos eléctricos continúa creciendo en España. Poco a poco, las estaciones de carga empiezan a formar parte del paisaje habitual en ciudades, áreas de servicio, aparcamientos y corredores estratégicos de transporte. Aunque todavía existen desafíos importantes relacionados con la velocidad de carga y la operatividad de muchas instalaciones, los últimos datos reflejan una evolución sostenida del sistema de recarga público.

Según el último Barómetro de la Electromovilidad publicado por la ANFAC, España cerró el primer trimestre de 2026 con 55.077 puntos de recarga de acceso público operativos, tras sumar 2.005 nuevas instalaciones entre enero y marzo.

El incremento supone un crecimiento del 3,77% respecto al cierre de 2025 y confirma que la red continúa expandiéndose en un momento clave para la transformación de la movilidad.

La red de recarga gana presencia en toda España

Durante los últimos años, uno de los principales frenos para muchos conductores interesados en pasarse al coche eléctrico ha sido la percepción de que todavía faltaban puntos de recarga suficientes para viajar con tranquilidad.

Sin embargo, esa imagen empieza a cambiar de forma progresiva. La instalación de nuevos cargadores públicos está permitiendo que la infraestructura gane visibilidad y presencia tanto en grandes ciudades como en rutas interurbanas.

El crecimiento registrado en el primer trimestre de 2026 duplica el ritmo observado en el último tramo de 2025. Aun así, el sector considera que todavía es necesario acelerar el despliegue para responder al aumento previsto del parque de vehículos electrificados durante los próximos años.

Más allá de las cifras, el desarrollo de esta infraestructura tiene un impacto directo en la experiencia cotidiana de los usuarios. Para muchos conductores, disponer de puntos de carga accesibles y fiables influye tanto como la autonomía del propio vehículo a la hora de tomar la decisión de compra.

El gran reto no es solo instalar cargadores, sino mantenerlos operativos

Uno de los aspectos que más preocupa actualmente al sector es el elevado número de puntos instalados que todavía no pueden utilizarse.

Según el informe, en España existen 17.073 puntos de recarga públicos fuera de servicio. Algunos presentan averías, otros todavía no están conectados a la red eléctrica y varios permanecen inactivos por problemas administrativos o técnicos.

En la práctica, esto significa que cerca del 24% de toda la infraestructura instalada no está disponible para los usuarios.

Si todos estos puntos estuvieran operativos, España superaría ya los 72.000 cargadores públicos.

El dato refleja que el crecimiento de la red no depende únicamente de instalar nuevos equipos. También requiere agilizar conexiones eléctricas, mejorar el mantenimiento y coordinar mejor los procesos administrativos. Para el conductor, la diferencia entre un cargador operativo y uno fuera de servicio puede traducirse en una experiencia positiva… o en un viaje lleno de incertidumbre.

La velocidad de carga sigue marcando diferencias

Otro de los desafíos pendientes tiene que ver con la potencia de los cargadores instalados.

Actualmente, el 69% de los puntos de recarga públicos en España son de baja potencia, es decir, iguales o inferiores a 22 kW. Este tipo de cargadores resulta útil en aparcamientos, centros comerciales o lugares donde el vehículo permanece estacionado durante varias horas, pero ofrece tiempos de carga considerablemente más largos.

En muchos casos, una recarga completa puede superar las tres horas.

Por ello, la expansión de los cargadores rápidos y ultrarrápidos se ha convertido en una prioridad para el sector. No solo facilitan viajes largos, sino que también ayudan a que el vehículo eléctrico pueda adaptarse a un uso más flexible y cotidiano.

Actualmente, solo el 31% de la infraestructura pública supera los 22 kW, todavía lejos del objetivo fijado por ANFAC para 2026, que sitúa la meta en el 55%.

Los cargadores rápidos avanzan a buen ritmo

Pese a que la red de baja potencia sigue predominando, los datos del primer trimestre muestran avances importantes en los segmentos más rápidos.

Entre enero y marzo de 2026 se instalaron:

  • 476 nuevos puntos de entre 50 y 150 kW, alcanzando un total de 9.015 unidades.
  • 215 cargadores de entre 150 y 250 kW, hasta llegar a 3.206 puntos.
  • 309 nuevos puntos ultrarrápidos de más de 250 kW, que elevan el total nacional hasta 2.469 unidades.

Este último segmento es especialmente relevante porque permite reducir de forma considerable los tiempos de espera durante la recarga. En muchos casos, este tipo de cargadores puede recuperar gran parte de la batería en menos de media hora.

Además, los puntos ultrarrápidos instalados durante el primer trimestre representan ya el 43% de todos los desplegados a lo largo de 2025, lo que demuestra una clara aceleración en este tipo de infraestructura.

Los fabricantes toman protagonismo en el despliegue

El crecimiento de la red también está contando con una participación cada vez más activa de los fabricantes de automóviles.

Según ANFAC, aproximadamente el 75% de los puntos públicos de alta potencia instalados actualmente en España están vinculados a proyectos impulsados por marcas automovilísticas.

Este movimiento refleja cómo la electrificación se ha convertido en una estrategia global para el sector. Ya no se trata únicamente de vender vehículos eléctricos, sino también de crear un ecosistema capaz de hacer viable su uso diario.

Las marcas saben que la confianza del conductor depende en gran medida de la facilidad para recargar. Por eso, muchas compañías están invirtiendo directamente en redes de carga rápida, acuerdos energéticos y corredores eléctricos.

Una transformación que ya forma parte del paisaje cotidiano

La movilidad eléctrica sigue avanzando en España de manera progresiva y todavía convive con retos importantes. Sin embargo, la expansión de la infraestructura de recarga demuestra que el cambio ya no pertenece únicamente al futuro.

Cada nuevo punto operativo amplía las posibilidades de desplazamiento y reduce las barreras para quienes valoran dar el salto hacia un vehículo electrificado. El desafío ahora pasa por mejorar la calidad, la fiabilidad y la velocidad de una red que será cada vez más importante en la vida diaria de millones de conductores.

martes, 14 de julio de 2026

El gasto medio de las familias en mantenimiento del coche aumenta un 34% en cinco años

 

El gasto medio de las familias españolas en el mantenimiento y la reparación de sus vehículos ha aumentado un 34% entre 2021 y 2025. Así se desprende del análisis realizado por la Federación Española de Empresarios de Talleres de Automoción (CONEPA) a partir de los últimos datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

CONEPA, entidad de la que ASBOC es miembro, señala que los hogares españoles destinan actualmente más recursos que hace cinco años a conservar sus vehículos en condiciones adecuadas de funcionamiento y seguridad.

En concreto, el gasto medio anual en servicios de mantenimiento y reparación ha pasado de 563,46 euros en 2021 a 754,87 euros en 2025. Esto supone un incremento cercano al 34%, notablemente superior al registrado por el presupuesto familiar en su conjunto durante el mismo periodo.

El gasto en el taller crece más que el presupuesto familiar

La evolución adquiere mayor relevancia al compararla con el aumento general del gasto de los hogares.

En 2021, las familias españolas registraron un gasto medio total de 29.167 euros anuales, de los cuales 563,46 euros se destinaron a mantener o reparar el vehículo. En 2025, el presupuesto medio familiar ascendió a 35.100 euros, mientras que la cantidad dedicada al coche alcanzó los 754,87 euros.

Por tanto, mientras que el gasto total de los hogares aumentó un 20,3%, la inversión destinada a llevar el coche a punto avanzó aproximadamente un 34%.

Esta diferencia muestra que el mantenimiento del vehículo ha ganado importancia dentro de las decisiones económicas de las familias. No se trata únicamente de un incremento asociado a la evolución general de los precios, sino también de un mayor peso relativo de estos servicios en el presupuesto doméstico.

El mantenimiento representa ya el 2,15% del gasto anual

Los datos del INE también reflejan un cambio en la proporción que las familias dedican al taller.

En 2021, el mantenimiento y la reparación del automóvil representaban el 1,93% del gasto medio anual de los hogares. Cuatro años después, este porcentaje se sitúa en el 2,15%.

Aunque pueda parecer una variación moderada, el aumento resulta significativo al aplicarse al conjunto de hogares españoles. Además, confirma que el cuidado del vehículo ocupa una posición cada vez más relevante dentro de los gastos relacionados con la movilidad.

Este crecimiento debe analizarse en un contexto marcado por el envejecimiento del parque automovilístico, la mayor complejidad tecnológica de los vehículos y la necesidad de conservar durante más tiempo los coches que ya forman parte de las economías familiares.

Seguridad, consumo y emisiones: las razones para cuidar el vehículo

Desde CONEPA consideran que esta evolución refleja una mayor concienciación entre los conductores sobre la importancia de mantener el coche en buen estado.

Un mantenimiento adecuado permite detectar desgastes o averías antes de que se conviertan en problemas más graves, además de contribuir a una conducción más segura. Elementos como los neumáticos, los frenos, la dirección, la suspensión, los líquidos o los sistemas de iluminación requieren revisiones periódicas para garantizar su correcto funcionamiento.

Asimismo, un vehículo bien mantenido puede ayudar a reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. Circular con una presión incorrecta en los neumáticos, filtros en mal estado o problemas en el sistema de inyección puede aumentar el esfuerzo del motor y, en consecuencia, el gasto energético.

Ana Ávila, directora corporativa de CONEPA, destaca que el incremento de la inversión familiar pone de manifiesto que cada vez más hogares comprenden la importancia de cuidar sus vehículos para circular con seguridad. También subraya la labor de asesoramiento que desarrollan los profesionales del taller, especialmente antes de los grandes desplazamientos vacacionales.

El mantenimiento preventivo continúa siendo una asignatura pendiente

A pesar del crecimiento del gasto, CONEPA considera que todavía es necesario reforzar la cultura del mantenimiento preventivo.

Acudir al taller únicamente cuando aparece una avería puede elevar el coste final de la reparación y aumentar el riesgo de que el vehículo sufra una incidencia durante la circulación. Por el contrario, respetar los intervalos de revisión recomendados facilita la detección temprana de fallos y puede prolongar la vida útil de numerosos componentes.

La federación reclama a las administraciones públicas el desarrollo de campañas de concienciación sobre la importancia del mantenimiento y la puesta en marcha de ayudas que faciliten a las familias conservar sus vehículos en condiciones adecuadas.

Una inversión que condiciona la movilidad de las familias

Los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares muestran que llevar el coche a punto supone un esfuerzo económico cada vez mayor. Sin embargo, este gasto también debe entenderse como una inversión vinculada a la seguridad vial, la eficiencia y la conservación del vehículo.

Entre 2021 y 2025, las familias han incrementado en más de 191 euros su gasto medio anual en mantenimiento y reparación del automóvil. La cifra confirma que el taller gana peso dentro del presupuesto doméstico y refuerza la necesidad de promover revisiones periódicas que ayuden a evitar averías, reducir costes futuros y garantizar una movilidad más segura.

España acelera hacia una nueva movilidad: el renting y los vehículos electrificados impulsan el mercado en 2026

El mercado automovilístico español ha comenzado 2026 con una tendencia claramente positiva. Las matriculaciones crecen, las tecnologías electrificadas siguen ganando presencia y el renting continúa consolidándose como una de las fórmulas más utilizadas para acceder a un vehículo nuevo. Todo ello sucede en un momento de transformación para el sector, marcado por la renovación del parque móvil, el aumento del coste de los combustibles y la adaptación a nuevas políticas de movilidad sostenible.

Los últimos datos de ANFAC y el análisis realizado por Autovista24 muestran que España mantiene un comportamiento especialmente sólido dentro del contexto europeo. Mientras otros grandes mercados avanzan con mayor moderación, el mercado español continúa creciendo y refuerza su papel como uno de los más dinámicos del continente.

Un inicio de año con cifras positivas

Durante marzo de 2026 se matricularon en España 130.340 turismos nuevos, lo que representa un crecimiento del 11,7% respecto al mismo mes del año anterior. El dato confirma la buena evolución registrada desde comienzos de año y sitúa al mercado español en niveles superiores incluso a los de 2019, antes de la pandemia.

En el acumulado del primer trimestre, las matriculaciones alcanzaron las 300.513 unidades, con una subida del 7,6%.

Más allá de los porcentajes, el comportamiento del mercado refleja un cambio de contexto. Muchos conductores están comenzando a sustituir vehículos antiguos por modelos más eficientes, mientras empresas y particulares buscan fórmulas de movilidad más flexibles y adaptadas a las nuevas necesidades urbanas.

Además, el crecimiento llega en un momento de cierta incertidumbre en torno a los incentivos públicos para la compra de vehículos electrificados, lo que hace todavía más relevante la respuesta positiva del mercado.

El renting gana peso en la forma de entender el automóvil

En paralelo al crecimiento de las matriculaciones, el renting continúa reforzando su presencia en España. Lo que hace unos años estaba asociado principalmente a flotas corporativas se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual también entre particulares.

La razón es sencilla: muchos usuarios ya no buscan únicamente comprar un coche, sino acceder a una solución de movilidad más flexible, con costes previsibles y menor preocupación por el mantenimiento o la depreciación del vehículo.

En un contexto de transición tecnológica, donde conviven motores térmicos, híbridos y eléctricos, el renting permite adaptarse con mayor facilidad a los cambios del mercado. También facilita el acceso a modelos más eficientes sin asumir el compromiso de una compra a largo plazo.

Por eso, el crecimiento del renting está estrechamente ligado al avance de la electrificación y a la renovación progresiva del parque automovilístico español.

Los vehículos eléctricos mantienen el ritmo

Uno de los aspectos más destacados del inicio de 2026 es el comportamiento del vehículo eléctrico puro. A pesar de la transición entre planes de ayudas, el interés de los compradores no se ha detenido.

En marzo se matricularon 11.861 vehículos 100% eléctricos, un 46,4% más que en el mismo mes de 2025. La cuota de mercado de esta tecnología alcanzó el 9,1%.

El anterior programa MOVES III finalizó a finales de 2025 y será sustituido por el nuevo programa Auto+, incluido dentro del Plan Auto 2030. Aunque el Gobierno ya ha anunciado una dotación de 400 millones de euros, la puesta en marcha definitiva del sistema todavía está pendiente.

Aun así, muchos compradores continúan apostando por el vehículo eléctrico confiando en la aplicación retroactiva de las ayudas. Esa continuidad en la demanda demuestra que el mercado comienza a mostrar una madurez mayor que en años anteriores.

En el conjunto del primer trimestre, las entregas de eléctricos crecieron un 41,6%, con 27.273 unidades matriculadas.

Los híbridos enchufables encuentran su espacio

Si hay una tecnología que está ganando protagonismo rápidamente en España, esa es la híbrida enchufable.

Los modelos PHEV registraron en marzo 14.859 matriculaciones, un crecimiento del 77,5% respecto al año anterior. La cifra refleja cómo muchos conductores ven en esta tecnología una solución equilibrada entre electrificación y autonomía tradicional.

Los híbridos enchufables permiten realizar trayectos urbanos en modo eléctrico y mantener la flexibilidad de un motor de combustión para viajes largos. Esa combinación continúa resultando atractiva para conductores que todavía no quieren depender exclusivamente de la infraestructura de recarga.

En los tres primeros meses del año, esta tecnología acumula ya 35.693 unidades matriculadas, con una cuota de mercado cercana al 12%.

Los híbridos convencionales siguen liderando

Mientras eléctricos e híbridos enchufables aumentan su presencia, los híbridos convencionales continúan siendo la opción más elegida por los conductores españoles.

Durante marzo se entregaron 61.938 vehículos híbridos, un crecimiento del 26,2%. Con ello, esta tecnología alcanzó una cuota del 47,5% del mercado.

Su éxito responde a varios factores. Por un lado, ofrecen consumos reducidos y etiquetas medioambientales favorables. Por otro, no requieren cambios importantes en los hábitos de conducción ni depender de puntos de recarga.

Para muchos usuarios, especialmente en entornos urbanos e interurbanos, representan una transición cómoda hacia una movilidad más eficiente.

Los motores tradicionales pierden protagonismo

Frente al avance de las tecnologías electrificadas, los motores de gasolina y diésel continúan reduciendo su presencia en el mercado.

Las matriculaciones de vehículos de gasolina descendieron un 14,9% en marzo, mientras que el diésel cayó un 23,6%.

Aunque siguen teniendo peso en determinados segmentos y usos profesionales, la tendencia muestra una pérdida progresiva de protagonismo frente a opciones más eficientes y adaptadas a las nuevas exigencias medioambientales.

Actualmente, los motores térmicos representan menos de un tercio del mercado español.

El envejecimiento del parque impulsa la renovación

Detrás de esta transformación también existe una realidad evidente: España cuenta con uno de los parques automovilísticos más envejecidos de Europa.

La edad media de los vehículos en circulación ya alcanza los 14,6 años, una cifra que preocupa tanto por motivos medioambientales como económicos y de seguridad.

El incremento del precio de los combustibles está afectando especialmente a los vehículos más antiguos, que presentan consumos más elevados y mayores costes de mantenimiento.

Desde FACONAUTO advierten de que, si la situación energética se mantiene durante los próximos meses, los coches de más de diez años podrían generar un sobrecoste en combustible cercano a los 4.000 millones de euros.

En este contexto, la renovación del parque no solo se interpreta como una cuestión tecnológica, sino también como una necesidad ligada a la eficiencia y al uso diario del vehículo.

Una movilidad en plena transformación

La entrada en vigor de la nueva Ley de Movilidad Sostenible refuerza además el cambio de escenario que vive el sector. El objetivo pasa por avanzar hacia modelos de transporte menos contaminantes y más eficientes, pero también por facilitar una transición realista para conductores, empresas y ciudades.

España afronta así una etapa de transformación gradual, donde conviven distintas tecnologías y nuevas formas de acceso al automóvil. Y en medio de ese proceso, el renting, la electrificación y la renovación del parque móvil están marcando el ritmo de una movilidad que comienza a ser más flexible, eficiente y conectada con las necesidades reales de los conductores.