viernes, 8 de septiembre de 2023

¿El futuro es ahora? Los coches autónomos podrían llegar a España antes de acabar el 2023

Una ola de innovación está sacudiendo los cimientos de la industria automovilística global, y España no será una excepción. Con Europa fijando 2035 como el año en que cesará la venta de coches nuevos de combustión interna, la electrificación se erige como el nuevo faro que guía al sector hacia un futuro más verde. Pero este cambio no viene solo; le acompaña otro fenómeno: la conducción autónoma. 

Es cierto que los vehículos autónomos ya están en funcionamiento en diversas partes del mundo, especialmente en países líderes tecnológicos como Estados Unidos, China y Japón. No obstante, una serie de incidentes involucrando estos coches pone de manifiesto que todavía estamos lejos de alcanzar el nivel 5 de autonomía, considerado el grado más avanzado en una escala global. 

En este contexto, las compañías de automóviles están haciendo inversiones importantes para el desarrollo de tecnologías de conducción autónoma, acercándonos cada vez más a lo que alguna vez fue un sueño futurista. Un ejemplo notable a este respecto es Ford con su sistema BlueCruise, que utiliza una cámara infrarroja para monitorizar la posición de los ojos del conductor. Este nivel de asistencia al conductor ya ha recibido la aprobación para su uso en Alemania y podría estar en camino de ser homologado en España antes de que termine el año.


Según representantes de Ford, tanto la Dirección General de Tráfico (DGT) como el Ministerio de Industria, Energía y Turismo en España están mostrando una actitud cooperativa y positiva hacia esa tecnología. Ambas entidades han presenciado pruebas del sistema BlueCruise de nivel 2, y las relaciones entre Ford y estos organismos gubernamentales son, según Fernando Acebrón, responsable de asuntos gubernamentales de Ford en España, "intensas, fluidas y de colaboración". 

Cómo funciona el sistema BlueCruise

El sistema BlueCruise de Ford usa una combinación de sensores, como cámaras frontales, para identificar marcas de carril, límites de velocidad y cambios en las condiciones del tráfico. En función de estos datos, el sistema toma control de la dirección, aceleración, frenado y mantiene el vehículo dentro de su carril. BlueCruise también ajusta la velocidad y la distancia respecto a otros vehículos, incluso en tráfico congestionado gracias a una función de parada y arranque automático. Una cámara infrarroja montada detrás del volante garantiza que el conductor mantenga su atención en la carretera, desactivándose el sistema si se detecta una distracción.

Ford planea implementar este sistema de asistencia al conductor de nivel 2 en España en el corto plazo, respaldado por pruebas exhaustivas en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido. En Norteamérica, más de 189,000 vehículos Ford y Lincoln ya han recorrido más de 102 millones de kilómetros utilizando el modo BlueCruise, y en Europa ha sido probado en 160,000 kilómetros de carreteras públicas. Los tests han arrojado resultados positivos, incluso en situaciones con marcas de carril desgastadas, inclemencias del tiempo y zonas en construcción, lo que sugiere un alto nivel de fiabilidad del sistema.