El invierno no solo complica la conducción: también pone a prueba uno de los sistemas más críticos para la seguridad del vehículo, el frenado. Componentes como los tubos, mangueras, calipers, discos, pastillas y anillos ABS están expuestos a humedad, nieve, sal y suciedad, factores que aceleran su desgaste y aumentan el riesgo de averías. Según la información recopilada por Reynasa Recambios, partner de ASBOC, estas condiciones extremas hacen imprescindible una inspección minuciosa durante los meses más fríos del año.
A continuación, se detallan los puntos clave del análisis técnico elaborado por TMD Friction, fabricante de los componentes de frenado Textar, disponibles en el catálogo de Reynasa.
Frío, humedad y corrosión: la combinación que más castiga al sistema de frenos
La exposición directa a polvo, agua, aguanieve o nieve convierte al sistema de frenado en una de las áreas más vulnerables del vehículo durante el invierno. La humedad puede generar óxido en elementos metálicos, deteriorar las mangueras de goma y comprometer conexiones eléctricas del ABS.
Los tubos y mangueras de freno, rígidos o flexibles, son especialmente sensibles:
► Cuando el líquido de frenos tiene cierta antigüedad, su capacidad para absorber humedad aumenta, favoreciendo corrosiones internas y externas.
► Las temperaturas bajas aceleran este deterioro, lo que hace necesario revisar posibles fugas, daños mecánicos o deformaciones.
En estas fechas, el líquido de frenos adquiere un papel aún más relevante. Su eficacia se puede evaluar mediante un comprobador específico que mide el punto de ebullición. La recomendación general del sector es sustituirlo cada 2 años o 60.000 kilómetros, lo que ocurra antes.
Riesgos adicionales: ABS, calipers, discos y pastillas
Los enchufes y anillos ABS también sufren las consecuencias del invierno. Muchos recambios de baja calidad carecen de las juntas de fábrica necesarias para evitar la entrada de agua, lo que puede provocar corrosión en conectores eléctricos.
Del mismo modo, los calipers, pastillas y discos de freno pueden acumular humedad, generando una capa superficial de óxido. Este fenómeno suele manifestarse con un ruido metálico de raspado durante las primeras frenadas, un síntoma común que desaparece al limpiar el disco tras varias aplicaciones del freno.
Averías frecuentes en invierno: atención al freno de mano
El artículo técnico de TMD Friction destaca un problema habitual en esta época: la corrosión en los cables del freno de mano, especialmente en el eje trasero.
► Cuando el freno de mano se utiliza poco, el cable tiende a deteriorarse con mayor rapidez.
► Si la pantalla protectora está dañada, el agua penetra y contamina el interior, provocando oxidación progresiva.
► Con temperaturas bajo cero, el agua puede congelarse dentro del cable, impidiendo liberar el freno de mano.
Este tipo de averías no solo genera incidencias incómodas, sino también peligrosas para la integridad del sistema y la seguridad en carretera.
El invierno exige prevención y revisiones más rigurosas
La información técnica recogida por Reynasa subraya que el sistema de frenado es extremadamente sensible a las condiciones invernales, por lo que los talleres deben recomendar a sus clientes revisiones preventivas, controles del líquido de frenos, inspección de tubos y mangueras, y atención especial al freno de mano.
Para los talleres mecánicos, invierno es sinónimo de oportunidad para reforzar la seguridad del vehículo, prevenir reparaciones mayores y ofrecer un servicio más completo y responsable a los conductores.
Si quieres ampliar información o consultar componentes profesionales de frenado, Reynasa Recambios pone a disposición del taller su catálogo completo con la gama Textar de TMD Friction.




