El Congreso de los Diputados ha dado luz verde definitiva a la Ley de Movilidad Sostenible, tras votar las enmiendas procedentes del Senado. La norma, clave para orientar las políticas de transporte de los próximos años, llega con un cambio relevante para el sector de la automoción: finalmente se elimina la disposición que obligaba al Gobierno a estudiar una actualización de las etiquetas medioambientales de la DGT.
Un estudio descartado por el Congreso
La supresión de esta medida, presentada por el PP como una “mejora técnica”, salió adelante con 179 votos a favor y 171 en contra. Con ello, desaparece la obligación legal de que el Ejecutivo elaborase, en un plazo de 12 meses, un análisis para revisar el actual sistema de pegatinas medioambientales, incorporando, entre otros criterios, las emisiones de CO₂.
Pese a esta eliminación, el Gobierno sigue teniendo la puerta abierta para promover cambios en el futuro. De hecho, la última posición institucional se conoció en mayo, cuando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, defendió el sistema actual, aunque reconoció que podría revisarse si expertos y sectores implicados alcanzan un consenso técnico.
Un consenso que no llega
Ese consenso, precisamente, parece lejano. Anfac, la patronal de los fabricantes, considera que no es el momento de modificar las etiquetas, ya que podría ralentizar la electrificación y generar confusión entre consumidores y administraciones.
Esta falta de acuerdo explica en gran parte la decisión del Congreso: la revisión del sistema de pegatinas continúa siendo un debate abierto, pero sin una hoja de ruta clara.
Un Plan Renove Nacional… con coches usados Euro 6D
Lo que sí se mantiene intacto en la ley es el mandato para que el Gobierno desarrolle un Plan Renove Nacional, destinado a impulsarse en un plazo máximo de tres meses desde su aprobación. El objetivo: incentivar la compra de vehículos nuevos de cero o bajas emisiones y, al mismo tiempo, retirar del parque móvil los vehículos más antiguos.
La novedad es que este programa —concebido como complementario a las ayudas a los vehículos electrificados— incluirá coches de ocasión Euro 6D, lo que amplía notablemente su impacto potencial sobre el mercado de segunda mano.
El enfoque del plan es claro: acelerar la sustitución de los vehículos más contaminantes y menos seguros, desde turismos hasta furgonetas, camiones, autobuses y motocicletas.
No obstante, no existen sanciones si el Gobierno no desarrolla el programa, por lo que su puesta en marcha real no está garantizada, según advierten fuentes sectoriales.




